Eugenia Delgado: «Estoy orgullosa de todo lo que logró Candela»

La mamá de Candela Delgado habló con Rugby Tucumano sobre el recorrido de su hija para llegar a formar parte de Las Yaguaretés y su presente en Dubai. «Nunca imaginamos que podía darse algo así», aseguró.

A menudo los hijos se nos parecen
Así nos dan la primera satisfacción
Esos que se menean con nuestros gestos
Echando mano a cuanto hay a su alrededor

(Esos locos bajitos – Joan Manuel Serrat)

Con 26 años y con Rebeca Noelia y Verónica Noelia, las gemelas de 5 años, Eugenia Delgado quedaba viuda y con el gran desafío de llevar adelante a su familia.

Locutora de oficio y vocación, no bastaba con esa profesión para cumplir su cometido y pasó a la actividad comercial. Tiempo después, con constancia y esa convicción de no dejarse vencer nunca, pudo volver a la radio y llegó Candela.

Candela comenzó a jugar al fútbol y fue a probar rugby por invitación de unas amigas. Entonces, yendo a escondidas primero y con el apoyo de su mamá después, el rugby la fue moldeando tanto en lo deportivo como en lo humano.

«Cuando la ví jugar por primera vez, me sorprendió su velocidad y la forma que se concentraba para jugar. Creo que la enamoró a ella la confraternidad entre las rivales. Ella siempre fue amiguera y en el fútbol no encontró eso porque había más rivalidad. El rugby le daba la posibilidad de demostrar cómo era ella», nos contó Eugenia sobre Candela, que ahora está con el seleccionado nacional Las Yaguaretés jugando la primera etapa del Challenguer Series en Dubai, para conseguir una plaza para el Circuito Mundial 2025 de la especialidad por primera vez para el rugby femenino argentino.

Niño
Deja ya de joder con la pelota
Niño, que eso no se dice
Que eso no se hace
Que eso no se toca

(Esos locos bajitos – Joan Manuel Serrat)

Tenía 13 años cuando empezó y el deporte comenzó a exigirle mayor compromiso. Hubo un click cuando le dijeron que, si quería seguir, lo tomara en serio. Y así lo hizo. Fue tanta su responsabilidad que le llegó el momento de ser elegida para ir por primera vez a una convocatoria nacional. Pero no fue.

«Quedó embarazada. A mediados del 2019, el entrenador (Walter Majolli) la llamó y le dijo ‘Tengo que hablar con vos’ y Candela le dijo lo mismo. Walter la dejó hablar primero y Cande le confesó que estaba embarazada. El entrenador no le quiso decir entonces que lo habían hablado para que la invite a la concentración. Pasó el tiempo y recién se lo dijo. Nació Constantino y yo creí que se le había pasado esta cuestión de adolescente. Ya tenía 20 años y venía su hijo. Pero no. Ella había quedado muy flaquita después del embarazo y tras un tiempo, volvió a entrenar», dijo Eugenia.

Nada ni nadie puede impedir que sufran
Que las agujas avancen en el reloj
Que decidan por ellos, que se equivoquen
Que crezcan y que un día
Nos digan adiós…

(Esos locos bajitos – Joan Manuel Serrat)

«Una de las gemelas jugó pero después dejó. Pero Candela tuvo la determinación de seguir adelante. Yo no me la imaginaba que podía llegar a un lugar como Dubai. Ella entrenaba mañana, tarde y noche. Lo dejaba a Constantino (nunca dejó de ser mamá), iba al trabajo y después volvía a la noche, algunas veces a las 12, y el papá de Constantino se quedaba con él hasta que ella volvía. Yo por eso… (se emociona) estoy muy orgullosa de todo lo que logró Candela, por el lugar que consiguió. Porque quizás le costó lágrimas que yo no ví. Después me enteré que tuvo muchas piedras en el camino y no se dejó vencer», aseguró.

«A ella siempre la hablan de acá, de Monteros, para hacerle una nota. Y ella me dice que nunca la llevé para entrevistarla en mi programa («Mañanas de Radio», de lunes a viernes de 7 a 11 por Radio Monteros) y aunque no soy locutora recibida, hice cursos y tengo certificación. Yo no sabía que ella quería que la lleve a la radio. Así que ahora eso tenemos pendiente», señaló esperando su regreso de Dubai.

«Yo agradezco que haya elegido el rugby. Terminó de fortalecerla porque le dio la disciplina para lograr lo que se propuso como objetivo. En el Sudamericano me enteré que se quebró el dedo. Y era volverse o seguir. Y siguió. Ahí demostró de qué está hecha. Yo solo le pido a Dios que me la proteja y que disfrute, más allá de todo, que lo pueda disfrutar porque hay cosas que no vuelven más», finalizó.