«Un rugbista nunca quiere dejar de jugar»

Quiere volver. Daniel Contreras está en plena recuperación.

Quiere volver. Daniel Contreras está en plena recuperación y piensa en regresar a las canchas.

Daniel Contreras, el hoocker de Corsarios que sufrió una inaudita lesión en un partido con Aguará Guazú, habló con Rugby Tucumano Radio. Espera recuperarse pronto para volver a su trabajo. Y para volver a las canchas.

«Ustedes lo llevaron a Cabeza a Corsarios y no lo sacaron más, dice mi viejo cada vez que los ve a mis amigos. Esto es así, una pasión. Nosotros lo llevamos adentro y uno no quiere dejar de jugar nunca», decía el hoocker de Corsarios Daniel Contreras a los micrófonos de Rugby Tucumano Radio, en Radio Q tras conocerse por todos lados su increíble lesión jugando un partido de rugby.

«La verdad, nunca supe ni escuché nada parecido que haya sucedido en el rugby tucumano» sostubo y agregó que «gracias a Dios estoy bien, recuperándome de la lesión. Quiero tratar de recuperarme rápido. Sé que va a salir todo bien y anímicamente tengo que estar bien porque tengo 4 chicos y no me puedo bajonear».

«Cuando volví a casa, junté a los tres más grande y les dije lo que pasó, que esto no pasa nunca en el rugby. Yo que juego desde los 10 años, jamás escuché algo así. Hoy tengo 39 años. Y hay que seguir adelante. No queda otra», señaló.

Con respecto a la lesión, relató lo sucedido. «En el partido con Aguará Guazú, en el minuto 25 aproximadamente del segundo tiempo, vamos a disputar una pelota en un ruck junto con un compañero mío y el jugador visitante. En el suelo, siento que algo me había quemado la mano izquierda. Cuando me levanto, miro mi mano y veo lo que me pasó y le pregunto a mi rival: ‘Qué me has hecho? Me cortaste el dedo! Estas loco! Cómo vas a hacer una cosa así’, le gritaba y él no me decía nada. Tenía sangre en la boca y creo que aún tenía el pedazo de mi dedo. Me miraba la mano y me estaba agarrando desesperación. Entonces se acerca el árbitro, Fernando Martorell, pidió que intervenga el médico, buscamos el pedazo del dedo, se lo puso en hielo porque estaba en la tierra y me fui al sanatorio».

«Me cortó donde comienza la uña hacia la vuelta, toda la parte blanda -exlicó-. Me quedó un pedacito de uña. No cortó la falange completa. Ahí en el sanatorio, el médico me dijo que debería hacerse un injerto pero no se podía porque corría riesgo de infección. Entonces lo que se iba a hacer es un colgajo, que era lo más seguro».

«Me afectó bastante en lo laboral porque yo trabajo de seguridad en un shopping y ese domingo tenía que ir a trabajar. Tuve que ir a hablar con los jefes e informarles que no iba y que no sabía cuánto tiempo me tomaría la recuperación. Ellos me dijeron que lleve los certificados pero… ojalá que no se me complique más», expresó.

«Tuve que hacer la denuncia policial para tener certificado médico y presentarla en mi trabajo pero no pensé una demanda civil. No soy así. Por el momento quiero recuperarme bien, seguir bien con mi trabajo y ese tema muchos me dicen qué tengo que hacer. Pero creo que esto fue algo que pasó dentro de la cancha y, pensando en frío, no me gustaría hacerle nada al muchacho que me mordió», dijo Contraras.

«Me habló gente de Aguará, el entrenador con el que intercambiamos mensajes y un pilar, ya grande y referente del club, pero no el agresor ni alguno de sus compañeros. Yo les digo a mis compañeros que no contesten, que no hablen… que el tiempo va a ser el que determine lo que pasará. Me anima saber que no sólo mis amigos, mis compañeros del club sino también de otros clubes, mis clásicos rivales que tuve en tantos años que jugué al rugby me llaman, me alientan, me dicen que todo va a salir bien y eso también me levanta el ánimo. Es muy lindo saber que uno recogió muchos amigos durante todo los 29 años que llevo jugando al rugby» y dejó como expresión de deseo que «pienso seguir. Me recupero y quiero volver. Porque un rugbista nunca quiere dejar de jugar al rugby»

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