De buena madera (Parte 1)

EQUIPAZO. José Macome, Pancho Aráoz, Maxi Ledesma, Conrado Rivadeneira, Priscilla Alvarez, Néstor Díaz y Pablo Bascary. Jugadores de antes y de hoy, entrenadores, dirigentes y colaboradores fueron el alma de Natación Campeón 2017.

Natación y Gimnasia construyó desde la base el alma del equipo Campeón de 2017.  Cómo fue el proceso en el que se conjugó experiencia, mística, sacrifico y humildad para cambiar y hacer historia.

Todavía resonaban los ecos de un merecido y largo festejo en el renovado vestuario de Natación y Gimnasia.

El 17 de Setiembre de 2017, fecha que quedará grabada a fuego en los corazones Blancos,  le ganaba 27 a 20 a Lawn Tennis la final del Regional del NOA y volvía a salir campeón tras 21 años.

Era para tomarse toda la semana de celebración. Máximo Ledesma, aún con restos en su rostro de la gran batalla ante Lawn Tennis, dijo presente a la producción de Rugby Tucumano con los últimos campeones y los actuales.

Era momento de juntar a los viejos campeones, ex jugadores con un marcado protagonismo en las últimas dos temporadas y a la nueva camada para entender, o tratar al menos, de explicar cómo se fue construyendo el equipo que se quedó con el Regional 2017.

Llegaron de la “vieja camada” campeona Néstor Díaz (actual presidente de la institución), Pablo Bascary (entrenador del plantel superior), Conrado Rivadeneira (vocal de la comisión direcitva) y Francisco Aráoz quien, además, trajo la camiseta con la que fue campeón en el ’96.

Del actual plantel, el head coach José Macome y el sub capitán,  Machi Ledesma.

“Esto fue un proceso largo” preparaba el terreno Pablo Bascary. “Nosotros (se refiere a Díaz, Rivadeneira, Aráoz y otros más), que veníamos de un plantel campeón quisimos reflotar esa mística de equipo que nos llevó al título. En el 2010 estuve al frente del plantel  superior y comencé a hacer cambios en el modo de jugar, sobre todo con los tres cuartos. Pero teníamos muchas fallas desde la base. Entonces, un grupo importante de ex jugadores de los que no nombro para no olvidarme de ninguno, puso manos a la obra para comenzar a trabajar desde abajo. Yo volví a juveniles y agarré la camada del ’97, con muchos de los chicos que jugaron esta temporada por primera vez en el plantel de Primera”, resumía Bascary estos años de búsqueda e intentos fallidos.

 

“La realidad era que no teníamos un plantel superior competitivo”.

“La realidad era que no teníamos un plantel superior competitivo. Hubo al menos dos presidencias en los últimos años que focalizaron su trabajo más en lo institucional que en el juego, que tomamos como bandera nosotros, siempre con la anuencia de la CD. Teníamos dos objetivos: mejorar la condición atlética y la conducta de nuestros jugadores. Ahí jugó un papel preponderante Priscilla Alvarez y su equipo . Y mirá cómo son las cosas: cuando el club quedó ordenado institucionalmente, con el estadio de hockey, con los nuevos vestuarios, gimnasio y la nueva cantina, se hizo hincapié en el juego y llegaron los éxitos”, agregó Bascary.

El presidente, Néstor Díaz, acotó que “con la presidencia de Juan Luis Aráoz ya habíamos comenzado a cosechar los frutos de los juveniles y teníamos jugadores de selección nacional como Matías López o Javier Díaz por nombrar algunos. Fue fundamental el orden que le dio Priscilla desde lo físico para llegar a campeón. En el 2015, asumo como presidente, orgulloso por haber sido jugador y con el desafío de llevar adelante un proceso. José Rubino fue fundamental en el aporte de darle más dinamismo al juego. Trajimos al Chapa Branca a brindar una charla y hacíamos todo lo que creíamos beneficioso para motivar al plantel. Fueron campeones en la Copa de Bronce que le dio la posibilidad de jugar el TDI B. Entonces Rubino tuvo su continuidad y clasificamos al Súper 8 en el 2016 pero con un plantel muy corto. Eso lo discutimos mucho con la comisión directiva, donde dos ex presidentes como Aráoz y Pocho Basilio, aportan desde su experiencia. Decidimos que necesitábamos una mirada de afuera, que sume, que nos dé un salto de calidad y pensamos en buscar al mejor entre los mejores. Nos decidimos por José Macome. Que más allá de todos sus antecedentes (dos veces campeón con el seleccionado tucumano), tengo que destacar lo buena persona que es y, sobre todo, su humildad. Sin eso, creo que no hubiera logrado el éxito que tuvo”.

Recuerdos

El plantel campeón de 1995.

En el medio, los recuerdos de una temporada de 1994 que Natación estuvo muy cerca de llegar a la final pero se cayó en los últimos encuentros. “Perdimos con Lince, que venía últimos y nosotros veníamos primero e invictos. Después perdemos con Tarcos, con Uni y con Tucumán Rugby”, decía Pancho Aráoz. El mal arranque al año siguiente pero que en la sumatoria de las dos ruedas, fueron el mejor equipo logrando el título de 1995. “Yo me retiró campeón, ja ja…” señaló Conrado Rivadeneira que después aportó varias anécdotas sobre eso años que Natación vivió uno de los mejores momentos. En el ’96, se sumanvarios chicos a un equipo consolidado y también se logró el campeonato. Parecía que todo iba sobre ruedas pero luego los años siguientes, no lograron llegar a la ronda final.

En el 2007, en un formato parecido al de la temporada pasada, no ingresan dentro los cuatros primeros por muy poco.  “Ese año juegan Pablo (Bascary) que volvía de Italia, Jabalí (Gonzalo García Aguilar), Néstor (con 43 años)… queríamos reflotar a ese “viejo” Natación”, aclaró Rivadeneira. “Ganamos la Copa de Plata en el 2006, a Cardenales, que venía con los Vidal, los Rodríguez… gran equipo”, rememoró Díaz.

“Pero ese título lo gana Gabriel (Ascárate)!!”, dicen Juan Luis Aráoz que se mantenía en silencio hasta ese momento. “Una pelota en las 25 yardas que se corta y él sólo lo gana al partido con un try entrando en diagonal”, aclaró. “Pero nosotros lo sosteníamos con toda nuestra ‘experiencia’ en los rucks, mauls…ja ja ja”, decía Díaz.

Punto de inflexión

2008 fue el año para reflexionar. Un mal año, una suma de cosas negativas, poca evolución en el juego, jugadores experimentados que dejaban de jugar, poco recambio… frases que surgen de la boca de todos para buscar una explicación a lo que determinó, quizás, lo peor en la vida institucional de Natación: el descenso.

“En el 2010 hicimos debutar a Pilladita (Gonzalo Molina), el Negro Villagra, a Machi (Ledesma), Juan Palou… todos con 18 años. Y fijate vos: en la final que ganamos la línea de tres cuartos era Juan Palou, Machi Ledesma, Bernardo Montmany, Gabriel Ascárate, Lucas Escobedo, Gonzalo Molina y Gabriel Palou. Prácticamente la misma línea de este 2017”, acotó Pablo Bascary.

Ese año Natación cambió el juego histórico de forwards por uno de tres cuartos quizá por la aparición de jugadores con características diferentes. Y además desde lo institucional, comienza un proceso de organización administrativo y estructural. El desafío era lograr que esa buena madera que estaba viva en los jugadores, pueda ser cincelada con sapiencia para obtener lo mejor de cada uno.

 

(continúa)

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