La fiesta del rugby de los Valles jugó su edición XIX y como siempre dejó mucha tela para cortar y seguir creciendo. 

LO BUENO

El rugby femenino fue la vedette y llegó para quedarse: las chicas presentaron dos equipos y jugaron dos partidos, el ten a side de exhibición y un partido de quince frente a los juveniles de Tafí del Valle. El público sorpendido disfrutó y aprobó el debut de las chicas en estas huestes.

El nuevo predio: el paisaje inmejorable, dos canchas de juego que permitieron más partidos y sumó para el mucho público que se dio cita a esta fiesta. Y un microclima que permitió una jornada plena sin lluvia, a pesar de que las nubes y truenos amagaban tormenta.

Cada vez más atractivo y convocante: aproximadamente 17.000 personas asistieron, muchos se hicieron presentes desde temprano y se quedaron porque el buffet que ofrecieron las carpas de comidas fueron variados, accesibles y sabrosos. Además de los baños químicos que solucionaron un problema de otros años.

El nivel de juego: la presencia de equipos foráneos de Salta, Córdoba, Cuyo y del centro del país (Locos por el Rugby). Más el interés que le ponen algunos equipos locales ( Tuc. Rugby, Lince, Huirapuca, Universitario, Natación, Jockey) posibilitaron un muy buen espectáculo deportivo.

El referato femenino: tres fueron las alumnas de la escuela de árbitros de la URT, (Sur – Centro) que hicieron su presentación estelar en el Seven con la idea de ayudar al rugby femenino en el proceso de crecimiento. Ellas son : Carla Medina, Sofía Piga y Aylén Pacheco.

Se mejoraron los tiempos de juego: El retraso es inevitable pero la final se jugo con luz natural y sin apuros.

La atención de los organizadores para la prensa: excelente Tani Fortino, Martín Terán y Salustiano Paz con las atenciones para los medios periodísticos. Patricio Guzmán permanentemente preocupado en los detalles para que podamos desarrollar nuestra tarea sin inconvenientes.

LO MALO

La boca angosta para el ingreso al predio: los muchos asistentes al evento siempre se topan con este inconveniente que demora el ingreso y sobre todos la desconcentración.

Los baños públicos: pocos. Un tema a resolver para la cantidad de gente. Muchos se quejaron del la falta de higiene.

La falta de médicos: Julio Molina fue el único médico en el Seven. Habrá que prever para las próximas ediciones y por la cantidad de partidos (sobre todo si se juega en simultáneo), más profesionales para atender no sólo las alternancias del juego sino también a la gran concurrencia.

La falta de colaboración municipal: fue una tortura salir del predio al finalizar el Seven. En otras oportunidades había agentes cortando el tránsito en la ruta. Y el embudo que se formó, tampoco permitía a los residentes de la zona, ingresas a sus viviendas.

LO FEO

La falta de educación de la gente: invadieron constantemente el perímetro de juego y desoyeron los incesantes llamados de la mesa de control de retirarse detrás de la línea de touch. Y lo que más nos criticaron los visitantes de otras provincias y una triste realidad tucumana: la cantidad de basura que dejaron en el predio. Si bien es cierto faltaron los cestos de basura en el predio, la cultura subsana este inconveniente.