“30 jugadores que se respetaron entre sí”

Gustavo Martínez Ribó, periodista de Rugby Tucumano, contó la experiencia de vivir un partido entre las paredes del penal de Villa Urquiza.

Por el beneficio de ser periodista me ofrecieron cubrir un partido de rugby entre los reclusos de Villa Urquiza que formaron el equipo de “Un Pase a la Libertad” y Liceo R.C., invitación cursada por René Sueldo quien junto a Patricio Perondi, Hugo Gaudioso, Mariano del Corro y Agustín Paliza llevan adelante este programa que es avalado por el Ministerio de Seguridad y Justicia y del director del penal, Carlos Arnau.

Sabido es que Villa Urquiza es una institución penitenciaria y que la medidas para ingresar son las que corresponden a una cárcel. Se ingresa con documento y dejando objetos de valor en la entrada custodiada por los guardias. Luego de una introducción y algunas aclaraciones de parte de los encargados del programa por fin podés seguir camino.

Puedo asegurar que todas las ideas previas quedan de lado cuando la cancha está al alcance de la vista. Sin temor a equivocarme puedo decir que no aprecié nada distinto a lo que veo cada vez que cubro un partido cualquiera. Pude observar dos equipos entrando en calor y luego “matarse” por la pelota. Observé 30 jugadores que se respetaron entre sí y al árbitro. Hubo infracciones, arengas, tries, conversiones. En definitiva todo lo que se vive en un partido de rugby.

Esto es lo mágico del deporte. Dentro de la cancha todos se vieron iguales. Los de amarillo, el equipo de “Un Pase a la Libertad” y los azules de Liceo. No hubo barreras, ni desigualdades. Todos estuvieron equiparados por la ovalada. Unos están privados de su libertad, los otros son libres. Pero dentro del campo de juego se vio lo lindo e inclusivo que tiene el rugby. Un deporte que te enseña que pueden jugar gordos, flacos, altos, bajos y ahora también, libres con aquellos que una vez se equivocaron y hoy buscan una nueva oportunidad. Ojalá este deporte pueda brindárselas.

Declaraciones: 

“Se vivió un muy lindo partido con muchas enseñanzas. Me impresionó la calidad de gente más allá que muchos de ellos estén privados de su libertad y mal visto por sus equivocaciones. Todo eso quedó al margen. Ellos se divertían. Fue un partido típico que terminó como debe ser con un buen tercer tiempo y muchas risas. Fuimos muy bien atendidos. Uno va sin saber realmente con qué se va a encontrar y terminamos compartiendo con gente sumamente amigable y respetuosa. Fue un gusto jugar con los chicos de “Un Pase a la Libertad” (Gabriel Terron, 3era línea de Liceo)

“Los dos equipos jugaron con todo, hubo mucho respeto. Fue de caballeros. UPAL es un equipo en desarrollo al igual que Liceo pero en distinta condiciones. El respeto de su parte fue lo que me impresionó. Siempre me preguntan cosas del juego para mejorar. Me tocó jugar con varios de ellos. El rugby es amistad, compañerismo. Este es un deporte para todo el mundo. Hay varios jugadores que mejoraron bastante en relación a mi primer visita. De todas formas es como me dijo “Chichilo” Acevedo, “desde adentro también hay que pelearla”. Debe ser muy duro. Las tentaciones están. Me comentaron que muchos de ellos han mejorado desde que juegan al rugby. Esta experiencia de dirigir a los chicos de la cárcel no la olvidaré nunca. Se lo contaré a la gente de mi club (Cardenales) y a quien me pregunte. Estos chicos quieren hacer la cosas bien. Me dijeron que cuando salgan quieren seguir jugando al rugby, otros quieren enseñar y hacer cursos de árbitro también. No quieren volver más a la cárcel, quieren ser útiles a la sociedad. Lo que están haciendo René Sueldo y Patricio  Perondi con estos chicos me parece genial. Ojalá todos puedan reinsertarse. Dios dirá”. (Miguel Alberto Argañaraz, árbitro de Cardenales)

por Gustavo Martínez Ribó

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