Una decisión dolorosa

La desilusión hecha bandera para los cordobeses.

La elección del entrenador Santiago Phelan de dejar de lado del Mundial de Nueva Zelanda a los únicos representantes cordobeses, Martín Bustos Moyano y Genaro Fessia, provocó una reacción de los players de La Docta.

Esto tiene dos lecturas. La primera, que se armó una espontánea campaña de apoyo para con los desafectados y que eso habla de la cultura solidaria en el rugby cordobés. Lo cual está muy bueno. Y, que si se mira el vaso medio lleno, todavía tienen posibilidades y pueden ingresar en la plantilla. No está todo perdido.

La otra, es que el seleccionado nacional no pasa sólo por dos personas. Ni por una provincia, que ni los dos últimos títulos logrados como campeones argentinos, le otorga el derecho de reclamar inclusión de jugadores en el plantel nacional.Tucumán eso sabe de siempre. Y mucho.

Por último, la forma de expresarlo es lo que me impulsó a escribir estas líneas. Tenemos una tendencia peligrosa al drama, a la victimización, a la «tinellización» (si se me permite el témino) de que  hay que mostrarlo no importa el costo  y que, en este caso, radica en  una denuncia indemostrable de manos poderosas anotando nombres en servilletas en oscuras reuniones nocturnas.

Si esto fuera así, entonces, Phelan no merece mi respeto. En absoluto.

Por lo tanto, ¿está bien lo que hicieron los jugadores?… Sí, estamos en democracia y, gracias a Dios, podemos decir lo que pensamos. Sin censuras.

«Estamos con uds.», «nosotros también estamos tristes» o alguna otra frase, en mi opinión, quizás hubiera sido mejor. Pero ellos quisieron gritar al mundo y no sólo a Phelan, que su elección no fue la mejor.

Pero las decisiones siempre son dolorosas. Hasta las que consideramos que tienen un tono de justicia por lo que queremos decir, siempre alguien sale perjudicado.

Espero no sea el rugby argentino.