Un Negro Feliz

Jorge Pereyra es llevado en andas por los jugadores del plantel marplatense. Una relación exitosa.

Jorge Pereyra es llevado en andas por los jugadores del plantel marplatense. Una relación exitosa.

Jorge Pereyra es el entrenador del seleccionado juvenil de Mar del Plata y el responsable del milagro marplatense. El equipo de La Feliz logró un tercer puesto impensado hace algunos años en el Campeonato Argentino.

Suena el silbato y se desata la euforia entre el grupo de pibes que estaban afuera de la cancha sufriendo el resultado incierto hasta el final, de un Mar del Plata que le ganaba al siempre candidato Tucumán 27 a 19 en la definición por el tercer puesto del Campeonato Argentino Juvenil.

Entonces, luego de la algarabía justificada, eligieron el blanco perfecto para bañarlo en agua fría y también de aplausos, afecto y felicitaciones. Jorge El Negro Pereyra recibía de sus dirigidos el merecido reconocimiento a su trabajo de cuatro años intenso.

Luego de las salutaciones, el entrenador marplatense se acercó a los micrófonos de Rugby Tucumano Radio, para dejar estos conceptos.

 

«Fue durísimo porque el nivel de todos los seleccionados fue parejo. Los que están peleando por los cuatro primeros puestos pudieron sacar de esa pelea a Córdoba y Rosario que normalmente son los que luchan por el título», arrancaba el Negro Pereyra, feliz por el tercer puesto logrado.

Un tercer puesto deseado, soñado hasta lo impensado, de un grupo de hombres y jóvenes que viajaron 1600 kilómetros para intentar lo imposible y estuvieron cerca. Llegaron a semifinales y se encontraron con el campeón, Buenos Aires, al que le hizo tambalear la estantería. Y el regalo de jugar por el tercer puesto fue una bendición que no dejaron escapar.

«Evolucionamos mucho en los últimos años. Apostamos a jugar. Siempre fui un fanático de que hay que jugar a los espacios y no hay que tratar de atravesar la materia. La Unión me dio hace cuatro años la responsabilidad de manejar el seleccionado juvenil y gracias a Dios pudimos ascender y el año pasado mantener la categoría con un sexto puesto que fue importantísimo para nosotros. Este tercer puesto es un espaldarazo enorme», señaló.

«Entiendo la amargura de Tucumán pero en definitiva esto es un juego. Nosotros pudimos ganarles a los dueños de casa en un partido leal» dijo sobre el seleccionado Naranja que, además, lo elogió como rival. «Son un gran equipo», aclaró.

«A los chicos les dijimos: ‘No se equivoquen. Vamos a hacer un desafío. El año pasado, a algunos de ustedes, ¿se les pasaba por la cabeza estar peleando palo a palo una semifinal con Buenos Aires?. No. Entonces disfrutenló’. Porque, en realidad, es eso» explicó en cuanto al momento de su equipo. «Son camadas que te tocan. Siempre con una consigna y un estilo de juego. Puede alcanzar o no. Pero es lo que yo defiendo»,  sostuvo el entrenador.

Antes de despedirse, sus palabras finales fueron de un sincero agradecimiento hacia la organización del Argentino.

«Dejame agradecer a la gente de Tucumán en nombre mío y de toda la delegación, cómo nos han tratado, como nos agasajó Tucumán haciéndonos sentir como en casa. Pero no lo digo como parte de una formalidad. Me he sentido realmente cómodo en esta provincia», finalizó.

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