Un elogio que no alcanza

Sam Cane, el tercera línea de los All Blacks, destacó el rendimiento del equipo argentino.

Sam Cane, el tercera línea de los All Blacks, destacó el rendimiento del equipo argentino.

El tercera línea de los All Blacks, Sam Cane, destacó la tarea de Los Pumas diciendo que «Argentina no está lejos». Después de la derrota, al menos reconforta saber que hay gente que reconoce el trabajo del equipo nacional.

Después de días grises, de humedad, frío y lluvia, amaneció con sol pleno la costera Napier, la ciudad art- decó y vintage por antonomasia de Nueva Zelanda desde que, con ayuda de arquitectos extranjeros, hubo de ser reconstruida tras el terremoto que la destruyó completa en 1931. Apenas unas horas de buen clima para los Pumas, que luego de cuatro jornadas dejaron este lugar ayer por la tarde camino a Australia (ver aparte).

Y si bien cargan con la decepción de un nuevo traspié, por una diferencia apreciable (28-9), a manos de los All Blacks, ayer recibieron elogios desde el mejor conjunto del planeta e incluso casi palabras de aliento. «Argentina fue exactamente lo que esperábamos: un pack físico, y un equipo que está tratando de jugar al rugby. No estuvo lejos. Hubo un try que no le concedieron; eso la habría acercado», comentó a la nacion Steve Hansen, el entrenador. «Para alcanzar el nivel de sus tres rivales, tiene que evitar errores en jugadas cruciales como las del último partido, en los que permitieron pasar la pelota y quedaron del lado incorrecto», agregó, en alusión a dos tries muy fáciles para los All Blacks en el segundo tiempo.

En el Centro Memorial de la Guerra, un espacio donde Napier rinde homenaje a sus caídos en los conflictos bélicos mundiales pero donde a la vez los rugbiers trabajaron en el gimnasio con vista al mar, el director técnico anunció que dos piezas fuertes de su estructura, el segunda línea Sam Whitelock y el tercera Liam Messam, estarán de baja entre tres y cuatro semanas, por lo que se perderán el encuentro con Sudáfrica del próximo sábado en Wellington y muy posiblemente el choque con los Pumas del 27 de este mes en La Plata.

El sustituto de Messam sería Sam Cane, que jugó casi toda la mitad final anteayer en McLean Park. «Argentina fue lo que esperábamos, un muy buen equipo que intenta el mejor rugby que le hemos visto en el último par de años. Sabíamos que sería un partido físico y nos preparamos muy bien. Y aún más lo fue por las condiciones meteorológicas, que hicieron un partido más de forwards», observó el ala de 22 años, autor de 35 puntos en apenas 17 actuaciones en su seleccionado. Y ante la pregunta de La Nacion sobre qué les falta a los Pumas para emparejar a sus poderosos adversarios del certamen, ofreció un análisis crudo pero esperanzador para los sudamericanos: «Pienso que Argentina no está lejos del nivel de los otros tres equipos. Lo vimos contra Sudáfrica, a la que debió ganarle uno de sus dos enfrentamientos. Creo que solamente los jugadores deben mirarse a sí mismos y corregir algunas cosas, como la posesión en partidos que van ganando, la habilidad de mantenerse consistentes bajo presión y no entrar en pánico, no perder el control. Es sólo una cuestión de acostumbrarse a eso y creer que son lo suficientemente buenos para eso. Están cerca. Siempre son un rival duro».

Viniendo de quienes vienen, palabras importantes para los Pumas. Que deben encargarse de convertirlas en confianza y un mejor juego para, por fin, conseguir la victoria tan anhelada frente a un equipo grande.

EL DESAFÍO ANTE LOS WALLABIES

NAPIER, Nueva Zelanda (De un enviado especial).- El plantel argentino abandonó esta ciudad y se trasladó a la también costera, pero australiana, Gold Coast, donde este sábado se enfrentará, con los Wallabies por la 4a fecha del Rugby Championship, con los Wallabies. Si bien éstos aparecen hoy como el menos intimidante de los tres grandes del hemisferio, se recuperaron de la derrota 50-20 ante los All Blacks en Auckland con el triunfo 24-23 sobre Sudáfrica en Perth. Ahora cambiarán de costa, del oeste al este, para recibir a los Pumas, en un encuentro que tiene al anfitrión como favorito pero no por mucha diferencia.

Por Xavier Prieto, de La Nación