Tras los pasos de su amigo y maestro

Eduardo Acosta, un sureño en Portugal.

Eduardo Acosta, un sureño en Portugal.

La vida rugbística de Eduardo Acosta, ex jugador de Huirapuca, está totalmente entrelazada con la de Daniel Hourcade. El lo llevó a Portugal y ahora, como el Huevo, forma parte del staff de entrenadores portugues. Una historia para conocer.

Eduardo Chacho Acosta se inició en el rugby en Concepción, ciudad ubicada al sur de San Miguel de Tucumán y el club que lo cobijó fue Huirapuca, cuna de grandes jugadores.

Un cruce fortuito con el actual entrenador de Los Pumas, Daniel Hourcade, sería crucial para el resto de su vida. El futuro, se estaba escribiendo en la vida de Acosta.

Se conocieron cuando el Huevo lo entrenó en el seleccionado Menores de 18 de Tucumán, pero la amistad se forjó en Huirapuca, allá por 2004. Fue él quien llevó al «Chacho» a su aventura en Portugal, cuando pocos apostaban por ese país para jugar al rugby.

Para hablar de Acosta es inevitable nombrar a Hourcade. Porque sin él, capaz nunca él hubiese pisado tierra portuguesa. Luego de trabajar juntos en Ecogas, una empresa en Concepción, y compartir algún tiempo en Huirapuca, al Huevo le apareció la oportunidad de irse a Portugal en 2004 y tenía la posibilidad de llevarse dos jugadores: un segunda línea y un hooker. Acosta fue uno de los elegidos.

Así pasó a jugar en el club Direito, y rápidamente ambos llamaron la atención de la Unión de Portugal con el bicampeonato en las temporadas 2004/2005 y 2005/2006. Hourcade pasó a ser parte del staff del seleccionado y él debutó el 13 de junio de 2006 contra Rusia.

«Tengo los mejores recuerdos de mi pasó por los Lobos. Cuando me dijeron que el objetivo era el Mundial, no lo dudé», dijo. Acosta iba a ser parte de la histórica Copa del Mundo 2007, junto con el entrenador tucumano y los argentinos Christian Spachuk y Juan Severino. Sin embargo, dos semanas antes del debut la IRB no aprobó su proceso de nacionalización y quedó afuera del plantel.

En total, este segunda línea nacido en 1978 jugó 24 tests internacionales para los Lobos desde el 2006 al 2012. Tuvo ofertas para irse a clubes en Francia, España e Italia, pero con su familia decidieron quedarse en Portugal. Hoy, tras su retiro hace dos años, es entrenador de Direitos y también estuvo con Lusitanos, en la histórica Challenge Cup de esta temporada. Además, está encargado de los forwards del seleccionado mayor.

– ¿Creció el rugby de Portugal el último tiempo?
– Estamos pasando un momento difícil, en un período de recambio. Muchos jugadores importantes dejaron y es el momento de los más jóvenes. Pero acá en Portugal la cultura del rugby es diferente. Y siendo amateurs se complica porque los jugadores tienen poco tiempo para entrenar, porque estudian y trabajan. Pero a pesar de esto ellos hacen un gran esfuerzo, pero a veces no alcanza.

– Ahora sos entrenador, ¿pensás que hay buena materia primera como para crecer los próximos años?
– Tenemos buenos jugadores, pero necesitamos mucho trabajo. Las cosas van a mejorar, pero va a ser a largo plazo. Necesitamos mucho sacrificio y mucho compromiso.

– ¿Portugal puede volver a un Mundial o esa chance está muy lejana?
– Sería muy bueno para Portugal. Va a ser muy duro, pero lo bueno es que no es imposible.

– Estuviste con Lusitanos en la Challenge Cup por primera vez, ¿cómo fue esa experiencia?
– Sirvió mucho para saber dónde estábamos parados. Fue una gran experiencia para los jugadores jóvenes portugueses que tuvieron la oportunidad de jugar contra profesionales muy conocidos, y también a un nivel muy por arriba del nuestro. Aprendimos mucho, pero lo que quedó claro es que jugar un rugby amateur contra un profesional es casi imposible. Todos los primeros tiempos fueron un poco equilibrados, y hasta con Stade Francais empatamos el quedamos igualados 10 a10 en el entretiempo, pero luego se ve que la preparación de un profesional es diferente y nosotros no estábamos acostumbrados a recibir golpes de ese nivel 80 minutos y perdimos casi todos los partidos por una diferencia de 50 puntos. Fue bueno para la parte táctica y para trabajar el corazón de los jugadores, pero lo malo fue la parte anímica. A nadie le gusta perder por más de 50 algún partido.

Si hay alguien que conoce bien a Hourcade es él. «Nos hicimos grandes amigos», confesó Acosta. El primer año en Portugal hasta vivieron juntos. «Es un grande, un estudioso del rugby y una gran persona como entrenador, amigo y ser humano. Todavía no caigo que es el entrenador de Los Pumas, porque sigue con la misma humildad de siempre. Un maestro, el arquitecto», agregó.

– ¿Qué aprendiste de Hourcade? ¿Qué enseñanzas te dejó?
– El Huevo ve el rugby de una manera diferente, solo conversar con él te abre los ojos y te contagia el amor por el rugby que tiene.

– Trabajó en Europa como entrenador y después volvió a Argentina al PladAR, ¿a vos te gustaría hacer algo similar? ¿Hablaste con él en algún momento de una posibilidad así?
– Me gustaría, pero tengo mucho para aprender. Hace dos años que empecé a entrenar y hace uno que estoy con la selección de Portugal. Tengo mucho camino por delante. Nunca hablé de esto con el Huevo porque los dos somos conscientes de que falta.

– ¿Tu idea es quedarte allá o pensás en una vuelta a Argentina en algún momento?
– Como siempre digo estoy en el medio de Argentina y Portugal, y no sé qué deparará el futuro. Pero el plan B es volver a Argentina. Me encantaría volver a mi club y devolver todo lo que me dio. Por ahora tengo que aprender todo lo que pueda y mejorar cada día más como entrenador y luego veremos qué pasa.

Acosta no es un personaje muy reconocido en el rugby argentino. Pero tampoco lo era Hourcade, cuando en 2009 retornó de Europa para hacerse cargo de Pampas XV. En silencio, allá en Portugal, trabaja y aprende. Quien sabe, en un futuro, vuelve y también hace su camino en Argentina.

Fuente: ESPN