Tarea cumplida

Bernardo Urdaneta se va de Tucumán Rugby acompañado de su esposa. Tarea cumplida.

La fiesta seguía con los M18 en la pileta y toda la música de sus roncas gargantas a puro grito de campeón de fondo. El estaba apoyado en la baranda, como si fuera ajeno a todo cuando en realidad era el principal gestor de un proyecto que hace unos años encontró eco en la dirigencia tucumana. Confiaron en esa idea y le dieron la responsabilidad de ser quien elija a los próximos hombres que vestirán la camiseta Naranja en años venideros. Pavada de responsabilidad.

Sin embargo no estaba exultante. En su mirada, tenía una mezcla de sensaciones. Sabía que era el último Argentino. El último trabajo con esos juveniles a quienes abrazó como a sus propios chicos. No era el mismo que años anteriores. Por eso surgió la pregunta casi por casualidad antes que la «del balance» que normalmente se hace al término de un campeonato.

– ¿Se cierra un ciclo?

– El mío se cierra con este campeonato. Ya lo había hablado con mis compañeros de equipo, con los que conducen estos juveniles. Lo que espero es la inteligencia de los que toman decisiones para que le den continuidad a un trabajo que empezó en el año 2006 y que para nosotros tiene muchos frutos. Sobre todo humanos, lo que hablamos el otro día. Trabajar, esforzarse, son palabras muy pesadas e importantes para nosotros. Estamos convencidos que ser un equipo,  ser honesto, son muchas cosas que creemos que van más allá del rugby. Si bien jugamos ocho finales de las que ganamos cinco, hay otras cosas de las que creemos firmemente. Todo eso resume en un chau.

Hubo algunos nombres importantes en este seleccionado que pasaron por el grupo liderado por Bernardo. Del 2006, podemos rescatar a Nicolás Sánchez (campeón con Los Pampas y Puma 2011); en el 2007, con Lisandro Ahualli de Chazal como capitán y a Santiago Guzmán (también campeón con Los Pampas y en el plantel Puma 2011), del 2008 Santiago Rocchia Ferro; del 2009,  Emiliano Coria, Damián Arias, Ramiro Moyano, Ignacio Haustein, Ignacio Rodríguez Muedra (Pumitas) y del año pasado, Javier Rojas y Matías Orlando (convocados a Los Jaguares y a Pumitas 2010). Son algunos nombres que siguieron destacándose no sólo en el ámbito local sino también nacional.

– ¿Cómo pensás que va a seguir?

– Creo que se va a mejorar. Van a seguir creciendo y apareciendo jugadores. Estamos muy contentos por eso. Tener dos equipos jugando finales, con 50 y pico de jugadores jugando a este nivel. Yo los conozco a los que están al frente (Buenos Aires) y te puedo asegurar que muchos estarán jugando el Mundial que viene como los nuestros también. Pero es un trabajo muy importante que hay que hacer para poder equipararse a este Buenos Aires. Recordá que ellos juegan con todos los Pladares y ellos lo vinieron a jugar como ustedes lo vieron como una verdadera final.

– ¿Qué te dejó este paso por el seleccionado y qué le dejaste al rugby de Tucumán?

– Mi paso… ufff… creo que crecí muchísimo, no de altura obviamene (risas) pero como persona, como aprender a ser parte de un equipo, ser uno más de los que están trabajando. Por eso mismo creo en el «hasta luego» de ahora porque sé que lo que están, aprendieron esto de trabajar en equipo y creen en todas las cosas que ya dije antes. Y al rugby de Tucumán qué le dejé… eso no lo voy a juzgar yo. No sé, lo tendré que pensar. Yo tengo quizás la convicción de que le dejé todo lo que podía dejarle.

El nudo en la garganta aprieta y corta la entrevista. No hace falta decir mucho más. Ya dijo todo lo que tenía que decir en los seleccionados que pasaron por su rapada cabeza que imaginó uno y mil detalles. Hasta el último. Ese que lo motivó a llamar a quien tenga que llamar para que sus chicos disfruten de una concentración tranquila antes de la final con Buenos Aires en el hotel donde, justamente la noche antes del gran partido, también habían elegido los Wachiturros para descansar.

Esos pequeños detalles hacen que este pequeño gran hombre construyera un camino exitoso no sólo por pergaminos sino por la calidad de hombres, nombres y jugadores que salieron de su elección.

Claro que cuesta soltar algo que se ama tanto. Pero también decir adiós es crecer. Y ese es el camino que ahora le toca transitar. Muy  merecidamente.