Se viene el «II Encuentro Lalo De Cristóbal»

La clase ’90 del club Cardenales volverá a reunirse el próximo 17 de diciembre para homenajear a quien fuera uno de los entrenadores de  los «purpurados«.

Surgió casi como una necesidad. El golpe de la desaparición física del Lalo de Cristóbal fue el eje motivador para volver a verse las caras dentro de un campo de juego con una guinda como excusa.

«En realidad, nosotros fuimos una camada muy unida, muy de amigos, incluso con otras divisiones, no sólo la 90. Muchos habían dejado de jugar y se habían alejado del club y nos pareció una buena manera de re encontrarnos. El año pasado, cuando se hizo el primer encuentro, vinieron chicos que hacía más de 10 años que no los veíamos. Eso fue increíble», arrancó Adrián «La Vaca» Ghazarián quien junto a Facundo «Pato» Rojas, Patricio «Pachi» Rodríguez, Ezequiel «Cebolla» Jeder, Carlos «Copy» Barros Sosa, Marcos «Retutu» Coronel y el manager de esa división, Víctor Velárdez, se reunieron en el club de Silvano Bores al 400 para convocar a todos aquellos de la clase ’90 que alguna vez vistieron la camiseta «purpurada» para este II encuentro.

«El año pasado éramos casi 40. Nos dividimos en dos equipos, de aquellos que habían dejado de jugar y los que no, después hicimos un mezcladito pero lo mejor vino después, en el tercer tiempo», se ríen en grupo de la frase de «Copy» Barros Sosa.

«Siempre nos juntamos un grupo de 20 para salir y no nos dejamos de ver. Estaba la idea de volver a encontrarnos en una cancha con aquellos que habían dejado de jugar. Pasó que Lalo (de Cristóbal) también falleció y es como que cerró todo porque él también entrenó nuestra división. Y la idea era de que aquellos que se habían alejado, vuelvan al club, a ver los partidos y pasó por ejemplo con Marcos Ledesma, que regresó y terminó jugando este año», agregó «Pachi» Rodríguez.

Los chicos de la Clase 90, con Víctor Velárdez.

«Existe la idea, estuvimos hablando, de hacer esto un poco más grande y que sea una Fiesta Reencuentro de las camadas de todas las Clase 90 de los clubes y que la jornada termine con una cena, algo más formal y organizado. Pero por ahora queremos que nuestro club vuelva a ver viejas caras, recupere socios y por qué no, algún jugador que todavía quiera jugar», señaló Velárdez.

«Se los invitó a todos los padres también, que vinieron temprano, organizaron un asado y después se jugó el partido. Después nos quedamos todos, los cuarenta, nos pusimos al día con quienes no habíamos visto en años, acordándonos de las anécdotas, de todos los viajes… La Plata, Chaco, Córdoba, Salta, Santiago, CASI en infantiles… ¿cuál fue el mejor viaje? Chaco por ser el último y La Plata, porque fuimos en carpa a ver la semifinal del Nacional. El mejor viaje, con un tercer tiempo tremendo… no paraban de bajar las hamburguesas. Además fue una unión increíble con el resto de las  juveniles más chicas porque se largó la lluvia y nos ayudábamos unos a otros. Eso fue espectacular. Hasta el día de hoy nos juntamos y salimos con ellos. Eso no se da en todos los clubes», decía Ghazarián.

«Queremos repetir el encuentro y que sea un éxito como el año pasado. Hay chicos que viajan de otras provincias para llegar. Eso creo que resume todo», finalizó «Pato» Rojas.

Más allá de reunirse para despuntar el vicio con la pelota de excusa, el re encuentro homenaje a Lalo de Cristóbal ya tiene ganado un valor indestructible que el rugby hace un culto: La amistad.

Y eso no se da todos los días.