Qué dejaron Los Pumas en el Mundial de Japón

El sinsabor de no superar la primera fase fue un golpe duro de asimilar. Marchas y contramarchas de un proceso que no debería continuar. Los tucumanos.

Los Pumas terminaron el Mundial de Japón con el consuelo de saber que ya están clasificados para el Francia 2023.

La goleada a Estados Unidos por 47 a 17 no mitigó la desazón, la desilusión (por qué no la bronca), que generó un equipo que se vino preparando desde que terminó el Mundial de Inglaterra porque se esperaba mucho más de este plantel, sobre todo, teniendo en cuenta que esta temporada los mismos jugadores jugaron en un nivel superlativo en el Super Rugby llegando a la final con Crusaders. Pero la expectativa fue superior a la dolorosa realidad.

Un desastrozo y mal planteo en el primer tiempo ante Francia. Un segundo tiempo insípido ante Tonga y una durísima caída, con varios errores compartidos entre entrenador y jugadores, con Inglaterra.

El partido ante Las Aguilas fue, entonces, como presenciar un concierto donde algunos talentosos solistas se destacaron entre pobres melodías.

Pero, ¿había de qué o con qué ilusionarse?

Si vamos a los números de las presentaciones desde que asumió Mario Ledesma, no. En agosto de 2018 se hizo cargo de la conducción del seleccionado nacional tras la salida de Daniel Hourcade, a un año del Mundial. Pero los resultados no acompañaron este proceso. Ni el juego. Tampoco la idea.

El concepto mediáticamente impactante de “laburo + locura” con el que arrancó nunca funcionó. Y sin plan ni rebeldía, el resto fue sólo consecuencia.

La era Ledesma tiene un magro record de 3 triunfos en 14 presentaciones (Hourcade 7 de 22), algo que grafica un flojo ciclo y el triunfo ante Estados Unidos, no salva la ropa. Salvo, el objetivo de clasificar antes mencionado.

Por otro lado, su improvisación en pleno Mundial dejó entrever que algo no andaba bien en el plantel o que él no supo armar una lista donde encontrar alternativas válidas. Dejar afuera a jugadores experimentados en el partido más transcendental como Nicolás Sánchez, Joaquín Tuculet o Ramiro Moyano, es algo que nadie pudo explicar. Ni el mismo Ledesma.

Y llevó Juan Leguizamón (nadie discute sus pergaminos, su historia o ascendencia en el grupo) para un romántica despedida. Pero así sacrificó un lugar para tener otro jugador con el que suplir bajones deportivos.

Los tucumanos

Qué pasará con Ramiro Moyano, Nicolás Sánchez y Matías Orlando, sólo Dios sabe. Y en la cabeza de Ledesma.

En el único que se sostuvo fue en el jugador de Huirapuca, que cumplió sólidamente su rol en este Mundial pero terminó enredado en la mediocridad general. Una lástima porque el Tostao creció muchísimo este año.

Lo de Sánchez, ya expresado, inexplicable. Y lo de Moyano, una incógnita: fue el jugador con más tries en Jaguares junto con Orlando y tras el primer partido fue directamente dejado de lado. Si lo llevó y le dio la titularidad en el primer partido, algo bueno debió mostrar el wing de Lince. Después, el nivel de Carreras hizo el resto. Pero jamás volvió a tener una oportunidad.

Qué nos deja a futuro

Al finalizar el partido de Inglaterra, Ledesma señaló que es el comienzo del próximo campeonato del mundo. Hay material para trabajar, tiene jugadores jóvenes donde apoyarse (Juan Cruz Mallía, Bautista Delguy, Santiago Carreras, Mayco Vivas por ejemplo) pero todo dependerá de cómo se maneje con el plantel y los resultados que consiga. Hasta junio del año próximo tendrá tiempo de diagramar un plan de juego ya que su contrato vence el 2021 que, dicho sea de paso, es uno de los más caros que pagó la UAR en los últimos años.

Juan Cruz Mallía y un debut promisorio con la camiseta de Los Pumas.

Hablar de otro entrenador hoy es un imposible. ¿Asesoramiento? No dejó que Gonzalo Quesada formara parte de su staff mundialista (luego sumó a Corcho Fernández Lobbe) y su soberbia difícilmente soporte que alguien le indique lo hay que hacer.

La dirigencia de la UAR deberá replantearse a futuro lo que quiere y cómo hacerlo para no volver a chocar la Ferrari.

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