Ofenden al deporte

Desde hace unos días, los medios de noticias de alcance nacional pusieron en sus primeros títulos el ataque a un joven en Pinamar provocado por rugbistas tucumanos.

No iba a escribir nada. No tenía intención de hacer de un hecho violento y privado una vinculación con un deporte que, entiendo porque así lo aprendí, tiene valores mucho más nobles de los que quieren hacer creer.

Pero me duele demasiado ver y escuchar que las dos palabras que son un orgullo para mí y que forman el nombre de este sitio, sean relacionadas con la violencia y desprestigiadas por tres mocosos que no entendieron de qué se trata este deporte.

Tampoco está en mi intención polemizar con nadie ni dar consejos sobre lo bien o mal que se está trabajando en los clubes. Eso es hablar con ignorancia. Creo que son muy pocos los que podrían dar cátedra de cuál es la realidad en las juveniles  de «Todos» los clubes de Tucumán.

De lo que sí puedo hablar con conocimiento de causa es que el rugby es un deporte de contacto y que, por supuesto, pueden generarse hechos de agresión dentro de un campo de juego. Pero allí hay reglas y si se las rompe, hay sanciones severas.

Lo que sucedió en Pinamar no tiene nada que ver con el rugby. Un colega de Buenos Aires, Franki Deges, escribió una columna con la que estoy totalmente de acuerdo. Y aquí se las comparto:

«Entre ayer y hoy, los medios nacionales dieron cuenta de la brutal golpiza que sufrió un joven de 15 años durante sus vacaciones en Pinamar. No vamos aquí a decir que la violencia de nuestra sociedad es endémica y que llega a todos los niveles. O que la física es sólo una de las distintas formas que la violencia suele tomar.

Al ser este un espacio de rugby y al involucrarse a tres rugbiers tucumanos en la noticia, es algo que merece la atención de este columnista. Antes de seguir, cabe una aclaración: rugbiers o no rugbiers, quienes golpean salvajemente a un indefenso son imbéciles, mucho mas allá del deporte de elección.

La fama que acarrea el rugby es que es un deporte violento y que eso luego se lleva a la calle. Por razones que nunca pude entender, los medios son rápidos para encasillar si los violentos son rugbiers. Debe haber tenistas que se agarran a trompadas en la vía pública pero nunca figuran como tal.

Me molesta que se encasille así a mi deporte. Nunca me peleé en la calle y de haberlo hecho, hubiera sido un acto privado ya que nunca vestí botines y camiseta de rugby salvo en un campo de juego.

Aquí subyace uno de los problemas que este tipo de prensa negativa le genera al rugby. Ya por ser un deporte de contacto, quien no entiende las reglas o el funcionamiento del mismo, lo ve violento, agresivo.

Dentro de las muchas lecciones que enseña el rugby está la lealtad deportiva y el hecho que con el silbato del referí, a lo sumo una orden impartida, el jugador sabe que que debe dejar de hacer que está haciendo hay que frenarlo. Controlar a treinta musculosos deportistas que quieren buscar el triunfo con un simple silbato parece, como mínimo, una justa desigual.

No por esto voy a decir que el rugby está exento del juego sucio o violento. Ya lo dije arriba, imbéciles hay en todas partes. Pero las sanciones y el rechazo de los compañeros es tan inmediato como efectivo.

Han habido casos de violencia fuera de un ámbito deportivo de jugadores que llegaron a la Justicia – actos individuales con responsabilidades individuales. Cuando golpearon o se defendieron, lo hicieron no por haber sido formados en el rugby.

El rugby es otra cosa. Nunca en mi vida cerca del deporte vi un entrenador enseñar la forma de golpear arteramente a un rival. Si tuve la experiencia de ver dentro de un campo de juego distintas formas de violencia. No fue agradable ni aceptable pero fue dentro de límites y con el riesgo que se corre al tener referí y jueces de touch atentos.

Hay un joven de 15 años que ya le arruinó las vacaciones a los padres, se la arruinó a él mismo. Hay otro joven, mas grande que él, detenido en Pinamar en relación a la agresión en cuestión – él se arruinó mas que la vacación. Quizás haya mas detenidos.

Sepan entender que los que golpearon, por la razón que fuere, no eran rugbiers. Eran imbéciles que difícilmente entiendan lo que representa este noble deporte».

Gracias Frankie por expresar el sentimiento de la mayoría de los rugbistas de Tucumán que comprenden y aman este deporte como nosotros.