¡No me voy a callar !

A lo largo de la historia, las canchas de rugby en Tucumán nos han llenado de personajes y de hinchas caracterizados. Son esas personas que, con su pasión desbordante, siempre se hacen notar. Este 25 nos dejó una de ellas, Elly Kaese de Rossi, ¿te suena?. Es probable es que su nombre no le diga mucho, pero si lee esta nota, seguro sabrá de quien hablamos.

La frase que da título a este escrito es una de las tantas que seguramente escuchó si su club es Lawn Tennis o si alguna vez lo tuvo de rival. En algún punto de la baranda, al grito de “vamos tennis” estaba ella, Elly Kaese de Rossi, más popularmente conocida como “Pila”. Seguramente usted dirá que toda la masa societaria de esa institución grita esa frase y que eso no le dice mucho.

Ahora, si comentamos que estuvo casada con Bruno Rossi, y que de ese matrimonio se nutrieron las disciplinas del club, seguro empezará a tener una idea. “Pila” llegó al Tucumán Lawn Tennis Club por mandato familiar, su padre, Don Federico Kaese, quien participo de la vida del “Tennis” desde sus primeros días, fue uno de los que le contagió la pasión.

Jugó al tenis e intervino en numerosos torneos representando a su Lawn Tennis en copas por “equipos” y a “Veteranas”, tanto a nivel nacional como sudamericano. Intervino además en la vida institucional como dirigente ya que integró la Comisión Directiva y colaboró en distintas subcomisiones como ser, de Tenis, de Fiestas y la de Gimnasia. Apoyó a cuanta disciplina hubiera en el club.

Si ud. pertenece de alguna manera al club de parque “9 de Julio”, seguramente sabrá ya de quien estamos hablando. Caso contrario, le damos un dato de color con el que seguro terminará de formar la imagen. Defensora ella de su club, pero sobre todo de su familia, tiraba en más de una oportunidad esta frase; “Vamos tennis, no se deje voracear”. Un diccionario de jergas y expresiones de nuestro país define a “voracear” como,  “Hablar a gritos o desafiar a otro en alta voz” y si hay alguien que no se iba a dejar “voracear” era ella, que cuando alguien de su entorno le pedía silencio le respondía “No me voy a callar, es mi club”.

Si después de todos estos datos, aún no sabe a quién nos referimos es porque su club nunca jugó contra el “tennis” o ese día usted no estuvo en la cancha.

En fin, Elly Kaese de Rossi nos dejó este 25 de noviembre, no obstante todo su aporte y toda una vida dedicaba al club de sus amores perdurará para siempre. Al igual que sus gritos de aliento.