Nada que reprochar

??????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????Los Pumas cayeron en semifinales de la Copa del Mundo, ante Australia, siempre con la idea fija de atacar al rival. Murió en la suya.

 LONDRES.- “Yo sé que vendrán buenos tiempos, y si ahora llueve, mejor”, cantaba la histórica banda de rock argentina Los Piojos en su canción “Buenos tiempos”. Analizando la letra, pareciera que se la hizo inspirada en Los Pumas que dirige Daniel Hourcade y compañía. Pero no. Fue escrita hace dos décadas y ahora recobra vigencia tras la derrota del equipo argentino en semifinales de la Copa del Mundo Inglaterra 2015.

“Porque en el barro me viste crecer, porque del barro sos vos”. Porque desde ese barro nació éste equipo. De aquel barro que forjaron Los Pumas de bronce 2007 y que desde allí comenzó a gestarse la realidad de hoy. El camino se empezó a escribir ahí, y todo lo que apareció después “terminan” en lo que fue la derrota hoy. Y ojo, escribo entre comillas porque acá no terminó nada. Porque éste proceso sigue. Ya lo dijo Hourcade cuando asumió: “Apuntamos a Japón 2019”. Pero claro, excelentes resultados hicieron que el buen juego aparezca, la gente se ilusione y el equipo contagie a todos. Si, a todos. Incluyendo a los ingleses que hoy pedían el triunfo argentino y a los Pumas en la final. Todos menos uno, claro.

“Yo sé que en silencio has llorado, mordiendo una decepción”, continúa la letra de la banda que lideró Andrés Ciro Martínez. Todos lloramos hoy. Pero mucho más lo hicieron los jugadores, porque soñaron con jugar una final y dejaron la vida para hacerlo. Que esa decepción sea momentánea para ellos, porque para los argentinos no lo es. “Y no dejaste de empujar, tal vez, porque quieto se siente peor”.

“Amigos, hermanos del alma, compañeros de emoción; la vida nos trae en sus palmas al comenzar la función”. Hoy lograron que el país se paralice. Que nadie hable de fútbol y ni de las importantísimas elecciones presidenciales. Ustedes lo lograron. Ustedes se robaron, merecidamente, el protagonismo.

Tal vez el final de la canción sea el cierre más acorde para todo: “Que la esperanza no quede empañada por triste nubarrón. Abandonar es más fácil que nada, yo se que otra vez habrá sol”.

Marco G. Lamoglia