Los Tarcos terminó la temporada con un gran cena

En la sede del club, en Avenida Brígido Terán al 400, el «Rojo» despidió el 2011 con un cena de alto nivel. Muchos socios, mucha alegría y emoción en una noche fantástica.

Los Tarcos cerró su 2011 con una cena donde se compartió y festejó todo lo sucedido en temporada deportiva de rugby y de hockey.

Más allá de las entregas de distinciones de rigor, donde se premió a los jugadores destacados y a las revelaciones en ambas disciplinas, hubo momentos de mucha emoción que tuvo su pico máximo en las palabras de Braulio Fanjul, quien fue honrado con «La Usapuca» premio para el socio más destacado.

La noche comenzó con una recepción donde se pudo degustar unos sanguchitos de pata de ternera, copetines y ya en la mesa, la entrada con empanadas, gaseosas y vino para luego dar paso a la cena.

Minutos antes del postre, los conductores Pablo y Gabriela Martoni invitar a el presidente de la entidad, Miguel Costilla Campero, a dirigir unas palabras. Agradeció a los presentes, a los sponssors, a los integrantes de las distintas subcomisiones y colaboradores del club.

«Agradecimiento a todos pero lo más importante es que el club creces gracias a la familia. Mientras esto perdure, como dice mi amigo Terraf, el que piense en el club jamás se va a equivocar. Este es un sólo club. No es hockey ni es rugby, todos vamos por el mismo camino. Tenemos materias pendientes, con los árbitros por ejemplo, a quienes agradecemos porque sin ellos no podemos jugar.  Esperemos que este año 2012 sea un año mejor en lo deportivo e institucional», dijo Miguel Costilla Campero.

Luego se destacó la gestión de obras del club: la remodelada entrada, ampliación del quincho, la iluminación de las canchas 2 y 3 de rugby y la de hockey, el nuevo sistema de riego para la cancha de rugby, el cambio de instalaciones eléctricas, el arreglo de las canchas de paddle y otras obras más realizadas con mucho esfuerzo y colaboración.

Luego comenzó la entrega de premios por parte del presidente, acompañado por Fernando Martoni, Manuel Daneri y Luis Esteban. Entre ellos a las divisiones de rugby de Primera, Intermedia y Pre- Intermedia, que lograron el Iniciación; a la división M14 del bloque A de hockey, campeonas anuales; a los jugadores que fueron convocados a los combinados provinciales (Julieta Scarzo, Jimena Ovejero en hockey y Bruno Cuezzo, Patricio Jiménez, Ezequiel y Agustín Cortez, Marcos Intile, José Bazan, Víctor González y Sergio Morfil, en rugby) y también al jugador revelación del Rugby, José Bazán, mientras que la 2da. división de hockey tuvo la misma distinción.

También se recordó el permanente apoyo de Luis Castillo y se le entregó a su esposa un recordatorio. Freddy Terraf subió para anunciar que «Cacho» logró el apoyo de las 24 uniones más Buenos Aires, para seguir al frente de la UAR.

Hubo dos menciones especiales para quienes no pertenecen a la institución roja. Como tradición, Tarcos elige a «La mejor amiga de otro club» y el premido «Mérito deportivo extra club», para aquella persona que Tarcos desearía tenerla en su casa.

Estos premios recayeron en Josefina India Cabrera (Lawn Tenni) y en Gaspar Chavanne (Jockey Club).

El premio Maquela Usandivaras (hockey) y el premio Pescao Ricci (rugby), en referencia a las dos figuras emblemáticas de Tarcos le correspondieron a Sofía Curia (hija de Maquela) y Bruno Cuezzo.

Así llegó el momento más importante de la noche al otorgarse el premio Usapuca. «Es para un apasionado y estudioso del rugby. Lo distingue el orden y la seriedad con que hace las cosas», se dijo de quien hace casi 20 años colabora con el rugby infantil.

«Lo único que hago es devolverle al club lo que el club me dio y me sigue premiando. No me va a alcanzar la vida», dijo quien halagó a las glorias que tiene el club y también destacó sus valores como «la lealtad, respeto, compromiso, sacrificio. Este club todo lo que ha hecho lo hizo con sacrifico. Siempre digo que en el único lugar donde el éxito está antes que el sacrifico es en el diccionario».

También destacó que el color rojo «es único. No se puede formar, porque es el color de la pasión, de la sangre. Y eso es lo que quiero enseñarle a los chicos como otra virtud que pregona el club y es la amistad» y agradeció especialmente a «quien entrenó conmigo hace tres años y medio y fue una gran persona, como Javier Albornoz».

Emocionado no quiso dejar de honrar a su familia. «Dicen que las maravillas del mundo son siete. Perdonen mi ignorancia. Yo sólo conozco 5: Candelaria, Amparo, Rosario, Consuelo y Lucía. Son la luz de mi vida y las amo. Eugenia es el motor de mi vida. Vos sos la única que sabés lo que significa esto para mí».

Los aplausos y las lágrimas cerraron la noche de premiación y los abrazos hacia Braulio se multiplicaron. Entonces sí, la música comenzó a sonar y la fiesta fue completa.