Las cosas por su nombre

Como medio especializado en rugby nos urge aclarar cuan confundidos están aquellos que quieren condenar a este deporte.

El fin de semana aconteció un crimen, perpetuado por un grupo de jóvenes violentos en el balneario de Villa Gesell. Algunos de ellos en la actualidad pertenecen al club rugby Nautico Arsenal de Zárate. Cuatro de los mencionados son socios vigentes y los otros siete no pertenecen a la institución.

Esto dio lugar para que muchos medios, cazadores de brujas o creadores de grietas, salieran a matar al deporte, incluso el diario de mayor tirada de esta provincia, que siente al rugby muy fuerte, sacó una encuesta para saber la opinión del deporte como incitador a la violencia.

Señores, no hay que impedir que el árbol tape la visión del bosque. El violento, el asesino, el corrupto, el violador, etc es independiente de los roles que desempeñe en la sociedad. Y sobre la persona hay que hacer valer el peso de la ley, «la justicia» y no procurar la condena social del deporte, sea el rugby, el fútbol u otro que practique. Formamos parte de una sociedad violenta, corrupta y con valores tergiversados.

Entre los asesinos, algunos practicaban rugby. No por esto el deporte, lleno de valores, es malo. Como tampoco el fútbol incita a la droga porque haya jugadores que son adictos o si quieren otro ejemplo que no involucra al deporte, cuando el odontólogo Barreda cometió su crimen nadie salió a decir que estudiar odontología te preparaba para ser homicida.

En Sudáfrica este mismo deporte durante la Copa del Mundo fue el medio utilizado por Nelson Mandela para unir a una nación. En la Copa del Mundo del año pasado en Japón, el capitán del campeón del mundo, Siya Kolisi dijo: » Nunca había visto a Sudáfrica así. Estábamos jugando para toda la gente que nos veía desde casa. Podemos lograr cualquier cosa si trabajamos como una unidad», dijo emocionado tras la coronación. No pudo contener alguna lágrima al recibir la Copa Webb-Ellis y realizó una plegaria mirando al cielo.

Por favor, llamemos a las cosas por su verdadero nombre y dejemos de crear falsos demonios. Sobre todo los comunicadores, que tienen responsabilidad sobre la formación de opinión en la sociedad.

El deporte no te enferma, nuestra sociedad lo está y nos debemos un serio debate sobre qué hacer para sanarla.

Osvaldo Ortiz, periodista de Rugby Tucumano

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