«Las cosas caen por su propios peso»

aguilaUn nuevo Campeonato Argentino y Buenos Aires sigue sin aparecer. En el 2008 fue su último título y esto genera escozor en el mundo ovalado de la URBA. Por cierto, en la medida que el manejo ortodoxo de la dirigencia bonaerense no le permita a los jugadores semi profesionales ser parte del ritmo que el top 14 propone las «Águilas» no lucharán por nada. Evidentemente esto no le esta gustando ni a propios, ni a extraños por lo que invitamos a leer el análisis de Chris Gómez Cher, periodista de rugby fun sobre el tema:

Después de otro Argentino sin resultados, los jugadores del PlAR nacidos en la URBA afrontarán meses decisivos para saber si pueden volver a jugar en sus clubes sin renunciar a la remuneración económica. ¿Qué efecto puede tener en un seleccionado que debe recuperar el terreno perdido?

Por sexto año consecutivo, Buenos Aires se quedó con las ganas de festejar en el Campeonato Argentino, jugó sólo una de las últimas cinco definiciones y en este 2014, con un formato sin final, llegó sin chances a la última fecha.

No hay otra unión que tenga tantos jugadores y clubes afiliados como la URBA. Tampoco un campeonato tan atractivo como el Top 14 y, de hecho, la UAR debe organizar el Torneo del Interior para que los mejores de cada región se midan entre sí antes del Nacional, la más federal de las competencias.

Sin embargo, hay un elemento que elevó el nivel de aquellos seleccionados que menos recursos tenían y bajó el de Buenos Aires: el Plan de Alto Rendimiento. La URBA volvió a utilizar algunos integrantes del sistema ya en 2013, pero el terreno descuidado tuvo consecuencias en el Argentino y en el crecimiento de Jaguares y Pumas de otras uniones.

Tucumán, Córdoba y Rosario, principalmente, han sabido aprovechar a los jugadores formados en el sistema para dejar en un segundo plano a unas Águilas porteñas que no utilizaron su mejor materia prima a raíz del conflicto que enfrentó a la URBA con la UAR por la implementación de la estructura desde 2009. Seis años después, los resultados están a la vista.

En las últimas temporadas, y a diferencia de lo que sucede en el resto de las provincias, los Seniors no pudieron actuar en sus clubes por percibir dinero de la UAR. Como consecuencia, algunos se vieron obligados a renunciar en reiteradas oportunidades para no quedar parados y depender de los minutos en Pampas, Jaguares o Pumas que, excepto en 2014, no fueron suficientes. Ortega Desio, por ejemplo, debió dejar el SIC y volver a Estudiantes de Paraná y De la Vega, cansado de las idas y vueltas, se fue del sistema. Un Puma menos.

En 2010, la lista de Luis Gradín perdió las elecciones en la URBA con la de Carlos Campagnoli, presidente de una dirigencia que se mostró firme en su postura de no permitirle a los del PlAR entrar a la cancha, con algunas excepciones (menores de 23 años y becados del Estado) y habilitaciones temporales. Gradín, en 2012, volvió a presentarse y le ganó a Rodolfo O’Reilly por un margen tan amplio que a Michingo no le admitió tener integrantes en el Consejo.

Desde entonces, en Pacheco de Melo alinearon su conducción con la UAR y mostraron intenciones de llegar a una solución, apoyando el renovado Nacional de Clubes y llamando a asamblea (febrero o marzo 2015) para intentar habilitar a los jugadores que la propia URBA parió (Montero, Cubelli, Landajo, Postiglioni, entre varios otros) para que puedan tener actividad en sus clubes sin resignar su dinero.

Un anticipo fue el permiso temporal que hubo en los play offs del último Top 14. Allí, Pucará pudo contar con Montero, que fue contratado dos veces en 2014 (renunció en mayo y después volvió) por una Unión Argentina ya fatigada de tantas altas y bajas. Los propios jugadores lo saben y ya lo piensan dos veces.

Entre los compromisos de Pampas y la preparación para Inglaterra 2015, los porteños del sistema no tendrán demasiado tiempo para vestirse con sus colores en la temporada o en el seleccionado provincial. Menos aún con vistas a la franquicia en el Super Rugby. Pero si se llega a una decisión favorable, será un primer paso para aquellos relegados y los que aparezcan en el futuro.

Si el esquema no cambia, Buenos Aires seguirá tirando años y campeonatos por la borda mientras otras uniones recogen los frutos del PlAR al 100%. El sábado pasado, el bicampeón Tucumán contó con ocho nombres del sistema más experimentados como Farías y Pata Curello, dejó afuera a Iglesias (volvió de la gira con los Pumas) y sufrió las bajas de Moyano y Rojas, afectados al Seven. Las Águilas tuvieron sólo cinco cuando la realidad marca que es la Unión con más hombres en el sistema.

Los primeros meses de 2015 serán decisivos y los presidentes votarán si los destacados porteños pueden -o no- volver a las canchas definitivamente. Mientras muchos del Interior llegan a Buenos Aires para mostrarse e intentar mejorar su nivel, otros deben esperar a ver qué sucede en los escritorios. Según averiguó Rugby Fun por distintas fuentes, habrá novedades positivas para los jugadores. Porque el rugby argentino cambió. Y la URBA que los parió también.

Foto UAR