La tarjeta azul: un elemento clave de prevención en el rugby

El árbitro no sólo está facultado para castigar con las tarjetas amarillas y rojas cuando existe alguna falta en el juego. También puede actuar cuando sospecha de conmoción cerebral. Cómo se aplica.

Por su posición privilegiada dentro del campo de juego, el árbitro está facultado para, en caso de sospechar una conmoción cerebral, retirar al/a la jugador/a del campo de juego, mostrándole la Tarjeta Azul de Conmoción Cerebral, aplicable a todos los niveles de rugby amateur en toda Argentina desde este año para impulsar una mayor concienciación en torno a la gravedad de esta situación.

Dicha idea fue implementada con éxito por la Unión sudafricana y tomada por la UAR, con el objetivo primordial de maximizar las condiciones de bienestar de los jugadores, visibilizando una situación ya contemplada en las Reglas del Juego, que establecen que «si en cualquier momento del partido un jugador sufre una conmoción cerebral o se tiene sospecha de conmoción cerebral, ese jugador debe ser retirado inmediata y permanentemente del área de juego»: este proceso se conoce como «reconocer y retirar».

La introducción de la Tarjeta Azul servirá para los siguientes propósitos:

– Aumentará la concienciación del público, de los espectadores y de los/las jugadores/as respecto a la identificación de la conmoción cerebral y el proceso de gestión que debe seguir;

– La tarjeta azul será la señal visual para todos los espectadores que un/a jugador/a ha sido identificado/a por el árbitro, o por el personal médico, como afectado por una conmoción cerebral o que existe una fuerte sospecha de conmoción cerebral y que el/la jugador/a debe abandonar el terreno de juego inmediatamente.;

– La tarjeta azul es, por tanto, la primera parte del proceso de manejo de la conmoción cerebral, que consiste en reconocer y retirar al/a la jugador/a;

– Aquellos/as jugadores/as que reciban una tarjeta azul deben seguir el proceso de manejo de la conmoción cerebral y de «Retorno Graduado al Deporte», o RGD, antes de volver a la práctica del rugby de contacto completo o a jugar un partido de rugby;

– El proceso RGD detallado se puede encontrar haciendo click acá;

– La Tarjeta Azul es un recordatorio visual que para la UAR es importante que un/a jugador/a que se golpeó la cabeza y se sospeche una conmoción cerebral no vuelva a golpearse antes de estar recuperado plenamente y reforzará visiblemente su compromiso continuo con el bienestar del jugador.

¿Cómo es el proceso para evaluar usar la tarjeta azul?

1. El árbitro o el profesional médico reconoce una posible conmoción cerebral;

2. El árbitro le saca la tarjeta azul al/a la jugador/a;

3. Señal visual para todos los espectadores: Conmoción cerebral o sospecha de conmoción cerebral;

4. El/la jugador/a es retirado/a permanentemente del campo de juego;

5. El/la jugador/a se registra en la Tarjeta Electrónica de Partido. En el cierre de la TEP debe estar consignada la conmoción cerebral, haya sido imputada por el médico, por el árbitro o por ambos;

6. El/la jugador/a queda inhabilitado por sistema para ser incluido en un partido hasta que haya concluido el RGD o hasta que haya sido evaluado por un especialista y presente el alta con el SCAT5 (Sport Concussion Assesment Tool 5) completo.

7. El/la jugador/a y el club recibirán por correo electrónico asesoramiento sobre los procesos RGD requeridos para seguir con el/la jugador/a.

¿De qué forma se puede sospechar una conmoción cerebral?

Existen once signos y síntomas obvios por los cuales se puede sospechar una conmoción cerebral, tanto en partidos como en entrenamientos, y no permitir que el jugador/a que la haya sufrido continúe en dicho partido o práctica.

1. Pérdida confirmada de la conciencia;

2. Sospecha de pérdida de conocimiento;

3. Convulsiones después de hacer contacto;

4. Postura tónica, contracciones musculares anormales o rigidez muscular;

5. Alteración del equilibrio, ataxia, tropiezos o caídas;

6. Claramente aturdido, atontado o incapaz de pensar o reaccionar adecuadamente;

7. El/la jugador/a no está claramente orientado en tiempo, lugar o persona o no sabe qué hora es, dónde está o con quién está hablando;

8. Signos claros de confusión en el jugador;

9. Cambios claros en el comportamiento de ese jugador;

10. Signos oculomotores, por ejemplo, nistagmo espontáneo o movimientos oculares involuntarios;

11. Identificación en el campo de los signos o síntomas habituales de conmoción cerebral.

Podés acceder a más información en los Lineamientos sobre Conmoción de World Rugby haciendo click acá.

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