La hora del diez

Este será el Mundial de Nico Sánchez (Foto: El Siglo)

Este será el Mundial de Nico Sánchez (Foto: El Siglo)

Después de un Mundial 2011 con pocos minutos, Sánchez creció y se ganó el puesto en los Pumas. Determinante para el seleccionado, el proceso que llevó al tucumano a ser una de las esperanzas de los argentinos en Inglaterra 2015.

Loffreda ya tenía todo armado antes del debut en Francia 2007. Todeschini, un apertura inteligente y efectivo (a lo Quesada), sería el número 10 y Hernández el full back. Pero el Ninja se lesionó en el amistoso previo al arranque ante Bélgica y el Mago pasó a ser el conductor. La historia, con un resonante tercer puesto, ya es conocida.

Algo parecido le sucedió a Phelan cuatro años después. Corrían los primeros minutos del estreno ante Inglaterra en Nueva Zelanda 2011 cuando una lesión dejó sin partido a Contepomi. Santiago Fernández, primer centro, pasó de apertura y cuando Felipe se recuperó ingresó como número 12. En ese mismo plantel estaba Sánchez.

El tucumano, con Imhoff, Gosio y Senatore, fue de los primeros jugadores moldeados en el Plan de Alto Rendimiento que sirvió como recambio para los Pumas en la máxima competencia. Había sido figura en la consagración de Pampas en la Vodacom Cup 2010, con Hourcade como entrenador, y ya era hombre de Bordeaux en el Top 14 francés. Pero apenas un rato ante Rumania fue toda la participación del Cachorro en la última RWC.

En 2012 llegó su gran oportunidad con el seleccionado. Phelan lo ubicó como titular ante los Springboks en Mendoza (empate en 16) en el primer Rugby Championship y desde entonces se convirtió en una alternativa más frecuente. Aquella temporada brilló en la victoria frente a Gales en Cardiff antes de cerrar la gira con dos duros cachetazos en Francia e Irlanda.

Phelan lo mantuvo como uno de los titulares en 2013 y Sánchez jugó todos los encuentros del Rugby Champíonship. Pero tras la renuncia de Tati y la llegada de Hourcade, comprovinciano y viejo conocido, el apertura ganó en confianza y se consolidó.

Desde aquella traumática gira por Europa que desató los conflictos del coach -por ese entonces interino- con Albacete, Sánchez fue indiscutido para el Huevo.

Cuando la UAR confirmó a Hourcade, a principios de 2014, Sánchez no lo pensó dos veces: terminó su contrato con Bordeaux y se instaló en la Argentina. Los Pumas eran la prioridad.

Se venía la ventana de junio con Irlanda y Escocia, pero antes el seleccionado debía afrontar el Sudamericano con Chile y Uruguay, que servirían como preparación. El 10 se puso los cortos en un equipo con muchos jugadores locales y otros que habían tomado el mismo camino como González Amorosino, Tuculet y Tetaz Chaparro.

Las tres derrotas en junio fueron golpes difíciles de asimilar, pero el seleccionado, con muchos inexpertos, había mostrado un cambio en la manera de jugar que le daría la confianza para ir a disputar el Rugby Championship con los refuerzos de Europa.

Como siempre en la era Hourcade, la 10 no tenía discusión y Hernández debería moverse como primer centro. Sánchez se hizo cargo del equipo y, aún con los Pumas en el último puesto, sería el goleador del torneo con 52 puntos. Había pasado, también, la primera victoria en el certamen ante los Wallabies.

Entre el tramo final del Championship y la aventura que se aproximaba en noviembre ante Escocia, Italia y Francia, el tucumano recibió el llamado de Toulon. Se había lesionado Michalak y él sería el reemplazante en el multicampeón europeo. El jugador, como otros en el plantel, tenía la cabeza puesta en la mudanza y en su nueva vida y eso -reconocería Hourcade más tarde- le jugó en contra. El seleccionado lo sintió y una pobre actuación en el comienzo de la gira, en Murrayfield, dejaba cierto desgaste mental en evidencia.

El entrenador decidió una movida y Sánchez iría al banco de suplentes ante Italia. Debía aprender que, más allá de su importancia, tenía que estar al 100%. Hernández fue el apertura en Génova y, a pesar de algunos vaivenes, el equipo ganó.

Francia llegaba con fuerza porque venía de golear a Fiji y vencer a los Wallabies, pero la alegría en tierras italianas revitalizó a unos Pumas que a esa altura ya tenían la enfermería repleta de lesionados. Con varias caras nuevas -Isa, Lezana, Petti- y un Sánchez determinante (15 puntos, tres drops), los argentinos se lucieron en el Stade de France y ganaron 18-13 en una noche para el recuerdo. El 10 había vuelto.

Sánchez se quedó en Europa y mostró sus condiciones en Toulon. Mourad Boudjellal quiso renovarle el contrato más allá de la vuelta de Michalak, pero el argentino se fue antes de terminar la temporada. Estaba decidido: casamiento, luna de miel y descanso. Las energías debían estar puestas en el Mundial 2015 y, en el medio, la firma con la UAR para el Super Rugby.

Sólo quedan horas para el debut ante los All Blacks. Cuatro años y 30 tests después, Sánchez pasó de ser uno más a conformar la columna vertebral de la Argentina. “En el 2011 no sabía muy bien lo que estaba pasando y fue todo muy rápido, con cuatro años de haber participado y haber jugado llego de otra forma. Ser titular implica una gran responsabilidad, pero lo vivo muy tranquilo e intento disfrutarlo”. Es la hora del 10.

por Chris G. Csher, de Rugby Fun