Juego o negocio

El rugby comienza a caminar por la delgada línea que siempre lo separó del fútbol. Hoy está en una encrucijada y son varios los actores que aún defienden la escencia del deporte para no caer en la especulación del vil metal.

Nadie, en un mundo capitalizado como el que hoy nos domina, puede dejar de lado el signo $ para cualquier idea que intente emprender.

El color del dinero domina. No importa si es verde o tiene un nombre tintineante.

El rugby y los que defendían el deporte a ultranza, hasta hace
al menos unos años, pregonaban la pulcritud y lo orgullosos que estaban de los cambios que se hacían (incluído reglamentarios) sin caer en las redes del vil metal, donde el negocio prevalecía por sobre el juego. Hoy, con los cambios que ya anunció World Rugby parece estar en la vereda opuesta.

Infront Sports, la división de deportes del gigante multinacional chino Wanda Group, acaba de firmar un contrato multibillonario para asociarse con World Rugby. La inyección será de 5000 millones de libras (6600 millones de dólares) por 12 años, para la creación del nuevo modelo de negocios Nations Championship, una liga mundial de rugby de selecciones ideada para arrancar dentro de 2 años. Cómo resistirse? Cómo lo explican el 1 y 2 de la WR, Sir Bill Beamount y Agustín Pichot?.

La cuestión es el dinero. Por más que Pichot defienda que los ‘test matches’ han perdido interés, cómo mantener la atención de los aficionados y obligar a las televisoras a pagar más sin alargar un calendario ya saturado?

«Estamos animados con que las revisiones al formato y el robusto modelo financiero han sido bien recibidos. Todos, no solo los equipos establecidos, se beneficiarán, acelerando el desarrollo y competitividad del rugby en todo el mundo» dijo Beamount.

«Estamos un momento importante… Debemos trabajar para asegurar el mejor futuro posible para nuestro deporte – un deporte en el todos estén incluidos y donde todos contribuyan y se beneficien de un verdadero deporte global», dijo Ficha.

¿Como será el nuevo torneo?

La primera división del Nations Championship tendrá dos grupos: Europa (el Seis Naciones, con Inglaterra, Escocia, Gales, Irlanda, Francia e Italia) y Resto del Mundo (el Rugby Championship, con Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia, Argentina, más Fiji y Japón). Jugarán todos entre sí (11 partidos). Los cruces entre los equipos del Seis Naciones y el Rugby Championship aparecerán en su tabla, para definir a los campeones de esos certámenes, además de contar para el torneo mundial. No habrá descensos directos, pero sí repechajes entre el último de cada grupo y los ganadores de la segunda división.

¿Por qué cedieron los europeos?

En primer lugar, se dispuso que los repechajes tengan lugar solo cada dos temporadas, en los años pares. Se puede tomar un ciclo completo para explicarlo: los habrá en 2020 y otros en 2022; no en 2021 (porque el Nations Championship tendrá un partido menos, por la gira de British & Irish Lions) ni en 2023 (por ser año del Mundial). Y desde 2024 se repite el ciclo.

Pero eso no era suficiente. Por ejemplo, si Escocia perdiere el repechaje en 2020, quedará fuera del Seis Naciones durante dos temporadas. Por ese motivo, se buscó una compensación. Y en eso fue clave la aparición de CVC, la empresa que tiene como director principal a Bernie Ecclestone. La compañía se asociará con la marca Six Nations y comprará 30% del negocio por 500 millones de libras (unos 660 millones). Una cifra que calmó a los grandes de Europa. Previamente, había comprado un porcentaje de participación en la Premiership inglesa por 230 millones de libras.

¿Qué cambia para la Argentina?

Mejora notablemente. El ingreso de dinero será muy superior. No está confirmado aún, pero las diez naciones del Tier 1 recibirán entre 14 y 18 millones de libras (quedan excluidos Japón y Fiji). Con ese dinero, la UAR habría podido retener a Nicolás Sánchez, que partió rumbo a Stade Français, y a Pablo Matera, que dejará Jaguares a fin de año para jugar en el mismo club. Además, aumentarán la posibilidades de apoyo a nuevos equipos profesionales en un torneo continental.

También ganan mucho Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica, porque todos, al igual que la Argentina, nutren a las franquicias con contratos desde la unión nacional. Diferente es la situación de los europeos. La separación entre los clubes y los seleccionados hace que se deba negociar por separado todos los contratos.

Qué queda para las uniones provinciales?

Es una buena pregunta teniendo en cuenta que dependerá exclusivamente de lo que la UAR tenga planificado para sus uniones. Porque si se aplica el mismo sistema internacional, ¿cómo rankear a las provincias para determinar qué parte de la torta la corresponde?.

Esto recién comienza y seguro no terminará de acomodarse, y tener marchas y contramarchas, hasta el próximo Mundial, del 2023.

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