Hoy puede ser un gran día

20150920_124309No dormí muy tranquilo anoche, por mi cabeza rondaba la idea de que los Pumas den un batacazo.

La claridad aceleraba la llegada del nuevo día y Londres empezaba a despertar, tranquilo y ordenado como siempre. La cama se tornaba inc{omada, por lo que salté de ella y empecé a ordenar mis cosas porque debía partir para Wembley Park. Ojo, hablo como si hubiese nacido acá; pero no la conozco ni en foto a la ciudad. Lo cierto es que salgo a la calle luego de un frugal desayuno y Londres me sigue sorprendiendo. Parece que nada importante aconteciera. Juegan los Pumas,y con los All Blacks!! En fin, ingreso a la estación de subte Shepherd’s Bush y parto hacia Wembley Park.

De repente alguien pateó el hormiguero: de todas partes salían fanáticos del rugby, ataviados con colores de todas las selecciones. El silencio se transformó en fiesta, ruido y color.

La emoción me pone la piel de gallina. Ya empieza a tronar el «Vamos, vamos Argentina…» y como dice el slogan de Radio Q, » Ya no estás solo » Sólo, ni ahí… Aparecen tucumanos con la camiseta de Los Pumas, Gus y Marco también llegan y la fiesta empieza a tronar en nuestras gargantas…Y sí, el gordo es poguero. Ya está «Sugus», estamos todos y en medio del jolgorio se presenta con autoridad el mítico Wembley, imponente y preparado para esta fiesta monumental… nos deja boquiabiertos.

Fotos por todos lados, pero a la emoción se suman los nervios. Nervios por llegar a la zona de acreditación de prensa pues el reloj corría rumbo al inicio del encuentro. Finalmente encontramos el ticket que le daba peso a la credencial. Una vez adentro, admiración total, !que estadio!,

La sala de prensa todo un lujo y la atención cinco estrellas, más plus. Ingreso  a los palcos de prensa y los ojos se me inundan de esa agua denominada lágrimas. Quería estar acá, ser parte de esta fiesta, cumplí mi sueño. Y en medio de sensaciones mezcladas aparecen los Pumas, luego los de Negro, se vienen los himnos y el corazón me quiere estallar. Me siento un gigante en tierras inglesas. Arranca el partido y los Pumas juegan como para cumplir mi sueño, un primer tiempo tremendo. En las tribunas parecemos locales.

Nos vamos en ventaja al descanso y la ilusión es tan grande como Wembley. En la segunda parte la ovalada pasa a ser patrimonio de los de Negro, los cambios le resultan mejor a ellos que a los nuestros. Uia, habían venido a alentar a los All Blacks… los que tenían camisetas negras en las tribunas, no eran mudos. Los All Blacks  dan vuelta el marcador y, finalmente, ganan el encuentro.

Me voy a casa, bah…  al lugar en donde tengo domicilio, mientras dure esta aventura. Pero hoy fue un gran día. Aunque hubiese sido genial si a la frutilla del postre la ponía el triunfo de Los Pumas. No pudo ser.

Pero los pibes me siguen ilusionando.