Francia, un digno rival

Francia demostró que estaba a la altura de una final. (IRB)

Francia demostró ser un digno finalista, acechando a Nueva Zelanda en la final de la Copa Mundial de Rugby 2011.

Les Bleus fueron fuertemente criticados, con algunos expertos diciendo que no merecían estar en la final después de la ajustada victoria que consiguieron en semifinales ante Gales, y las dos derrotas que sufrieron en la primera fase.

Pero el equipo de Marc Lievremont le dio un susto a los All Blacks antes de que los anfitriones consiguieran la victoria por 8-7 que les permitió levantar la Copa Webb Ellis por primera vez desde 1987.

«Demostramos que Francia merecía un lugar en la final», dijo el capitán Thierry Dusautoir, que remotó un 0-8 con un try a los 48 minutos. Los All Blacks coincidieron al decir que «fue extraordinario. El equipo francés salió a jugar y definitivamente lo hicieron. Mostraron lo que eran capaces de hacer», dijo el medio scrum de Nueva Zelanda, Piri Weepu.

Francia, mi candidato

Estas son la declaraciones en la página oficial de la IRB. Particularmente tenía la convicción de que el equipo francés estaba para salir campeón.

Escuché antentamente a mis colegas, algunos con años ya encima, que decían que los conducidos por Marc Lievremont no tenía con qué hacerle frente a los All Blacks, justos ganadores de esta Copa del Mundo.

Quisiera ir por parte: Francia tenía los condimentos necesarios de la receta para amargarle la fiesta a los locales. Y el dato preciso lo había dado Gonzalo Quesada, el argentino que están en el equipo francés como entrenador de pateadores. «Nos encontramos como equipo», una definición que para los que juegan al rugby, es toda la explicación de este juego. Otra: tenemos un juego parecido y Los Pumas ya le habían mostrado el camino a los franceses.

Por estas dos razones más las condiciones de pateador de Parra y que Nueva Zelanda cometió muchos penales a lo largo del torneo, pensé que Francia podía ser campeón. Sino levantaba la copa, sería porque los All Blacks aprendieron la lección.

Y eso pasó. Con paciencia, trabajaron el partido y aguantaron la obligación de Francia de ir por el descuento defendiendo,  presionando y, a pesar de perder en el scrum, sostener su línea defensiva que fue perfecta. Y cuando tuvo la pelota, no la rifó ni hizo cosas extrañas. Con un maul inteligente y efectivo, guardó la pelota para liberarla cuando lo veía necesario.

Fue un choque titánico donde ganó el mejor preparado y quien merecía levantar la Copa Webb Ellis. Sin embargo, Francia demostró que no está lejos del mejor equipo del mundo.

Y por qué no ilusionarnos que con trabajo y preparación, en el próximo mundial, estemos en las mismas condiciones.