Eugenio Rubino, CAP 2020 de la URT: «siento emoción y orgullo, totalmente realizado»

El Loco, ex jugador y actual dirigente de Natación, fue elegido para recibir la máxima distinción que otorga la Unión de Rugby de Tucumán. Será este jueves en una ceremonia en el club Blanco.

Es la mañana del miércoles 25 de noviembre  de 2020. La noticia que impactará al mundo (el fallecimiento de Diego Maradona) aún no se hace pública y él, que ya cumplió el ritual de ingerir sus 4 almendras y la cáscara de un limón rayada en agua tibia, recibe la suya, la noticia que le faltaba recibir, la que le alegrará la vida. “El CAP de este año es para vos, así lo decidió el Consejo anoche”, le dice del otro lado del teléfono el presidente de la Unión de Rugby de Tucumán a Eugenio Eduardo Rubino.
Esta vez, el Pollo (Marcelo Corbalán Costilla, presi de la URT) no se equivocaba de Rubino. “Es que varias veces me llama a mí queriendo llamar a mi hijo José”, cuenta y se ríe Eugenio, que se sienta a la mesa de un bar para conversar a corazón abierto antes de recibir la máxima distinción de la Unión, el próximo jueves, a las 20:30, en su club, su casa, su templo, Natación y Gimnasia.

“Siento que es mucho, creo que hay otra gente que se lo merece más. Ha sido una grata sorpresa; de inmediato le cuento a mi señora, que estaba cerca y al primero que llamo es a mi hijo, que ya sabía pero no me podía decir nada. Y me fui a trabajar…”, repasa Rubino. “Siento emoción, mucho orgullo, es una caricia para mí. Tengo diplomas de entrenador, de árbitro, hasta de Director de Partido, pero esto me faltaba”, reconoce, quien en 1992 había sido honrado con la máxima distinción de su club, el NAT y en 2015 con el CAP de los Old Virgins, una pasión de la que hablará más adelante.

El CAP de la Unión es el principal logro que he tenido en el rugby. Lo considero lo máximo para mí, ya no quiero más nada, me siento totalmente realizado. Es tocar el cielo con las manos”, define, contundente, el hombre que cuenta 69 años de vida y 57 de ellos en el rugby. El Loco es de trayectoria completa: fue jugador, entrenador, árbitro y dirigente de su club (es tesorero desde 2014) y además tesorero y miembro de la Comisión de Disciplina de la URT.

“Esta distinción es muy fuerte para mí y para mi familia, que siempre me ha apoyado y ha estado a la par mía”, reconoce. “El CAP me genera una alegría que la comparo con la del título del 2017”, asegura quien también fuera jugador y dirigente (cuatro veces presidente) de básquet en Barrio Jardín, el club del barrio de toda su vida.

ORÍGENES
Rubino se crió en la Sargento Cabral al 900. Fue en el club de básquet donde encontró la forma de ligarse al rugby. “Siempre me atrajo el rugby. Tenía curiosidad. De chico quería jugarlo y en unos bailes que organizaba los domingos Barrio Jardín, conocidos como los Dominicales de Barrio Jardín, me acerqué a unos muchachos que jugaban al rugby y así me fui a Natación. Tenía 12 años”, confirma el también ex dirigente de la Asociación y Federación tucumana de básquet.

En el club de básquet Barrio Jadín.

Hijo de un papá, Eugenio Eduardo, que era viajante y de una madre, Sofía Ofelia, que atendía un negocio de venta de ropa en su casa, cosía y era ama de casa; el único hijo varón y menor que Lucía del Valle y Ernestina Silvia; padre de Gabriela, José Emilio, María Cecilia y Daniela y abuelo de 11 nietos (4 de ellos juegan el club) el Loco Rubino admite con orgullo y honor haberle «dedicado muchas horas al rugby, en los diferentes roles”. “Cuando pensaba en retirarme como dirigente de mi club, volví como tesorero, con la Comisión Directiva que encabeza Néstor Díaz, un luchador”, repasa. “A Néstor le dije estos días  que siento que este CAP también es del club y de toda la Comisión Directiva”, sentencia un hombre, como tantísimos de los que hay en nuestra provincia, cuyas vidas se definen con el rugby. “En esta cuarentena, sin ir al club, me sentí huérfano; el club es todo para mí, es mi vida”, certifica el flamante CAP.

El Loco jugaba de tercera línea. Debutó en la Primera de Natación a los 18 años, cuando el entrenador (a la postre maestro y guía) Carlos de la Serna, lo convoca para jugar porque no llegaba el pilar Carlos “Chorota” Del Llano“En esa época éramos 15 justos, no había ni suplentes, así que otro tercera más corpulento pasó de primera línea y yo entré como tercera”, aclara. Jugó 8 años en Los Blancos. Integró el plantel subcampeón del Iniciación de 1976, que perdió en la final con Universitario, en la cancha de Los Tarcos.
De la Serna nos inculcaba que para jugar en Primera había que dar una mano entrenando en las divisiones menores y ser árbitro del club”, recuerda con orgullo.

!980. Equipo de Natación.

OLD VIRGINS, LA OTRA PASIÓN
Natación es Natación. El primer y gran amor. Pero al Loco Rubino se le ilumina la cara y le brillan los ojos también cuando habla de los Old Virgins, el combinado de veteranos del rugby tucumano que nació en 1973 para seguir jugando, sostener la amistad y ayudar a las comunidades con mayores necesidades de la provincia y alrededores.
 
Tengo el orgullo de pertenecer a ese grupo maravilloso, de amigos extraordinarios, con los que viví grandes momentos, viajes, experiencias y de ayuda al otro”, elogia. Y recuerda: “Aunque no tenía edad para jugar en Old Virgins, porque es para mayores de 35 años, del 78 al 80 me sumé como aguatero y masajista, por invitación de Andrés Reginato, que era directivo de la agrupación y siguiendo a los grandes de mi club que estaban allí también; después me uní como jugador en 1992 y sigo hasta hoy, ininterrumpidamente”.
Ya me habían invitado antes, pero no podía porque era el capitán de la Segunda de veteranos que habíamos formado en  mi club, con la cual he pasado momentos maravillosos y tuvimos la dicha de salir campeones invictos. En esa Segunda jugaban, entre otros, los Terraf, Pato y Coco, la Rubia Viró, Pan Flauta Asfoura, Emilio y luego Gabriel Palou, Pedrín Sastre, que era el animador de esa División, Nenino Molina, Pepi Taboada, Checha Figueroa, el Rata Terán, que era un medio scrum y un monstruo; Carlitos y Rudy Bernardini y Patita Cabrera de fullback, que era muy molesto. En pleno ruck te tocaba el hombro y te decía que saquemos la pelota que él también estaba jugando ¡Estaba loco!

MOMENTOS DUROS
Los momentos más feos y amargos que viví en el rugby se dieron al perder a los amigos. A esos que nos dejaron. Me impactaron las partidas de mi mentor como jugador y entrenador, Carlos de la Serna, la de Gabriel PalouCacho Zelarayán y la del ingeniero Juan Luis Aráoz, que para mí fue una guía como persona, jugador y dirigente del club.

DIRIGENCIA
No somos los mejores, no somos perfectos, pero hacemos. El dirigente siempre es criticado, pero porque hace, se equivoca y aprende. El que no hace nada, nunca se equivoca.
Tengo una anécdota: yo envidiaba el césped que tenía Lince y un día le pregunto a mi amigo Fredy Narese, a quien bauticé el Faraón por las ambiciones que tenía para con su club, qué había que hacer para tener una cancha así. Sólo escuché la palabra arar y me quedé con eso. Fui a mi  club y con el tractor de un amigo que tenía fincas hice arar la cancha…cuando los jugadores llegaron me dicen ¡qué es esto, vamos a jugar o a plantar zapallos! Las dos cosas, les dije, jajajaj
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Para manejar una institución deportiva tenés dos gastos, ordinarios y extraordinarios. Al primero lo cubren los socios y a los otros, los ingresos extras, ya sea por venta de rifas u otras estrategias. Cuando llegamos a Natación con esta Comisión Directiva estábamos menos 10. La construcción del estadio internacional de hockey nos había dejado muchos juicios y deudas. Se pagó todo.  Mejoramos la iluminación de las canchas, el piso, cambiamos la carpeta de la cancha de hockey, hicimos una cantina nueva espectacular, vestuarios nuevos, gimnasio y mejoramos deportivamente.

DE TAL PALO, TAL HIJO

«Gran parte de su vida pasó por el club y estoy muy contento porque le llega en un momento especial. Mucho amigos del rugby ya se fueron en los últimos dos años. El más reciente, Pichuco Flores (de Corsarios), muy amigo. Este reconocimiento llega en el momento justo. Nunca pensé que podía ser para él. Jugó en primera del club poco tiempo, por diferentes cuestiones que tienen que ver con el trabajo y la familia. Después fue dirigente y aunque se ausentó un par de años, volvió para quedarse para siempre. El rugby fue siempre su pasión porque donde le tocó dar una mano y colaborar, estuvo. Y que lo reconozcan con esta distinción, es una gran alegría», nos dijo su hijo José.

«Lo llamaron de otros clubes, de Rosario, de Buenos Aires… eso habla de una persona muy querida porque siempre buscó el consenso, tratando de unir las facciones enfrentadas dejando primero al club en pos del rugby. Estamos muy contentos por él y lo estamos viviéndolo con muchísima alegría», agregó.

«¿Y yo qué siento? Mucho orgullo. Es una pasón heredada. Trabajar y sufrir por el club, por el rugby, estar cuando alguien lo necesita. Contento que se lo haya reconocido y que un grupo de dirigentes dejen que el Loco se inmortalice en la historia del rugby tucumano con la entrega del CAP. Me gustaría en algún momento seguirle los pasos, porque es un ejemplo a seguir», finalizó.

José y su papá Eugenio con el melli Maxi Vionnet, en el festejo del título Regional del NOA 2017.

¿Y USTED, A QUIÉN LE DARÍA EL CAP?
Yo se lo daría a Chicho Cirnigliario, por ejemplo, que lleva muchos años en el rugby y le ha dedicado mucho a su querido Corsarios. También pienso en Julio Coria, a quien ahora convencimos de sumarlo como dirigente  en el club.

Fuente: nota de Diego Esper, https://scrumcinco.com/el-loco-rubino-cap-de-la-urt-2020-es-tocar-el-cielo-con-las-manos/

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