«Esto será como un broche de oro»

El tucumano sueña con volver a jugar con la camiseta de Uni.

Antes de partir hacia Gales con Los Pumas, el tucumano Alvaro Galindo, tuvo un mano a mano con nuestro colega en Buenos Aires, Marco Lamoglia. Una nota donde habla no sólo de su sueño del Mundial sino también de su futuro.

“Imágenes de subir, imágenes de soñar…” comienza la letra de Rocanroles Sin Destino de Callejeros. En su letra, Patricio Santos Fontanet habla del sueño de toda banda de llegar a la cima y de todo el trabajo que cuesta remarla desde abajo. Trazando un paralelismo con la ovalada, podemos identificar a Alvaro Galindo: batallador, aguerrido, temperamental, humilde, sincero, varios son los calificativos que pueden encajar en él.

“Siempre relojeando al cielo desde el suelo y no arriba. Sin saber, si creer, si esta elección de vida valdría mi fe. Si este tren, solo de ida, me daría un lugar”, continúa la letra de esta gran canción. Y vaya si la fe de “El Flaco” valió la pena. El pasado martes Santiago Phelan le confirmó que formará parte del plantel que disputará el Mundial de Nueva Zelanda.

– ¿Cómo estás físicamente?

– Estaba preparado pero el desgarro que se me confirmó de dos milímetros me va a llevar entre dos y tres semanas de recuperación. Pero físicamente me sentía a punto y muy bien. Ahora hay que concentrarse en otras cosas pero seguirle metiendo en la parte física.

– ¿Fue dura la pretemporada?

– La preparación del mundial pone a punto a todos. Todos estamos muy bien en ese tema. Pensacola nos vino muy bien, pero no sólo eso porque lo que hicimos en el SIC también fue muy bueno.

– ¿Cómo fue Pensacola?

– Era muy complicado. Hasta cuatro turnos. Muy organizado todo, casi igual que ahora en Buenos Aires pero ahí teníamos todo en un solo lugar. Acá hay que armarlo porque justamente el SIC no es un centro de entrenamiento.

– Estos casi dos meses de convivencia les vienen bien para fortalecer el grupo…

– Mas allá del entrenamiento terminábamos yendo a la playa o a la pileta a relajarnos y se armaban grupos con muchas charlas y la verdad que estaba muy bueno y eso ayuda a fortalecer el grupo humano. Pensacola, a diferencia de Buenos Aires, donde nos volvemos a distintas casas, todos nos volvíamos al mismo hotel, y encima era verano entonces daban más ganas de estar mas tiempo compartiendo con otros.

– ¿Cómo era la convivencia en la casa del Gran Puma?

– Excelente. Estaba buenísima la casa. Eramos ocho y la verdad que nos llevamos muy bien. El que era ordenado se volvió desordenado y el que era desordenado se hizo algo ordenado. No hay ningún quisquilloso ni nada. Nos juntamos a tomar mates, comer, a compartir y después, cada uno a la noche se va a su cuarto a chatear o a hablar con sus familias o esposa.

– Estás a punto de cumplir uno sueño importante en tu vida…

– Sí. Es como que a mi edad no tengo pensado jugar mucho tiempo más al rugby profesional. Esto será como un broche de oro, algo espectacular. Poniendo todas las energías, ahora para curarme y poder estar bien.

– Mencionas que no seguirás jugando mucho tiempo más como profesional, ¿cuánto te queda en Racing?

– Me queda un año más y de ahí veremos. Por ahí tengo ganas de pegar la vuelta ya. Por mi mujer, mi familia… pero todo depende de cómo se dé esto y como se dé el año. Por ahora me concentro en esto y después veremos que se va dando. Capaz que sale una oferta y la pienso.

– En Uni se relamen…

– Tengo unas ganas tremendas de volver a jugar al club. La vez pasada fui a verlos contra Huirapuca, creo que hacía 0 grados, estaba imposible para ver el partido, pero fui porque tenía unas ganas tremendas y cada vez que voy al club me dan unas ganas terribles de jugar de nuevo con esa camiseta. Pero ahora creo que tengo tiempo. Hoy tengo 29 años y hasta los 32 o 33 creo que puedo jugar, así que si vuelvo, será por algún tiempo más. Pero todo dependerá del tema laboral.

– La familia ya pesa, tenés una esposa una hija y ahora, ¿otra nena?

– Aún no sé, recién son 10 semanas de embarazo. Me enteré cuando llegué a Pensacola. Así que contento y con hijos la visión del rugby cambia un poco, tengo que pensar en mi familia.

El mundial se acerca. No queda nada. Álvaro va a cumplir su sueño y el de muchos otros y no se olvida de los que quedaron en el camino, por “la revancha de todos aquellos que la pelearon al lado, de cerca o muy lejos y no pudieron reír sin llorar”…

Desde acá, toda la suerte, ¡“Manguerón”!

por Marco G. Lamoglia, desde Buenos Aires, especial para Rugby Tucumano