En el nombre del rugby

Gustavo Martínez Ribó es uno de los integrantes de Rugby Tucumano. Participa activamente en el programa de radio que se emitió hasta la primera semana de diciembre en Radio Q y fue parte del grupo que transmitió el Mundial.  Pero también aprovechó para traer un regalo especial al club donde entrena las divisiones infantiles. La historia.

Toda historia tiene un por qué, una razón, una génesis. La de Gustavo Martínez Ribó quizás esté ligada a esos designios del destino que sólo Dios sabe por qué suceden.

No supo muy bien qué hacer cuando terminó el secundario por eso se tomó un buen tiempo para estudiar Periodismo Deportivo y después, locución en la UNSTA. Allí, junto a Charly Moreno su gran compinche, fueron sacándose materias y poco a poco dejaron las últimas para recibirse. Por la historia a desarrollarse, paradójicamente, fue Formación Humanística Cristiana. Traducido a lo simple: religión.

Las vueltas de la vida, luego de probar suerte en algunos programas y emisoras, lo llevó a Rugby Tucumano para colaborar en los programas en Radio Q, en las transmisiones y en el sitio web. Había jugado al rugby en su adolescencia lo que le valía ser voz entendida en el tema.

Poco a poco volvió a enamorarse del juego. Y lentamente, programar el viaje al Mundia de Inglaterra pasó de ser un sueño a una planificación detallada de cómo sería su vida desde agosto a octubre de 2015.

En el medio, vuelve a Los Tarcos, lugar donde pisó el césped como jugador. Esta vez, con la responsabilidad de guiar a los más chiquitos en el inicio de este deporte.

En un viaje a Tigres, en Salta, vió algo que le llamó la atención. “Estábamos en el quincho del club y ví una camiseta junto al Papa. Y pensé que sería lindo que mi club tenga una”, asegura “Zombie“, como lo llaman en el club del ex aeropuerto.

La Virgen del Rugby había visitado las instalaciones y fue bien recibida por los socios. Eso lo motivó a seguir con la idea de que, si viajaba a Europa y tenía posibilidades, llevaría la Roja al Vaticano.

 

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IMG-20151213-WA0003Osvaldo Ortiz, uno de los directores del Grupo Rugby Tucumano, realizó las gestiones para pedir audiencia con el Papa. “Compré la camiseta sin certeza que la audiencia podía darse. Estando allá, se confirmó el viaje y antes de ir a Italia, revisé la mochila varias veces para no olvidarla”, aseguró Gustavo que señaló que llegar al Vaticano fue “algo realmente espectacular. Hay una atmósfera distinta, mucha espiritualidad. Ver cómo la gente se emocionaba, a uno lo ponía más sensible. Estar en la Santa Sede fue hermoso. Ahí uno puede comprobar que lo que uno ve en la televisión o lee sobre Francisco, es realmente así. Una persona sumamente especial que se brinda a todos por igual y que tiene tiempo para todos”.

Ya estaban en la plaza, en la audiencia papal, sólo faltaba llegar al momento tan esperado. “Cuando lo tuve enfrente sólo atiné a regalarle el mate que le había llevado con el escudo del club y mostrarle la camiseta. No me salieron las palabras”, aclaró sobre el instante más emotivo. “Me tomó la mano y se fue. Pude mostrarle la camiseta y fue un momento hermoso”

El momento para entregar el presente fue la cena de los 60 años del Club Los Tarcos. “Me asombró la repercusión que tuvo y muchos se emocionaron cuando conté que la camiseta, era para el club. Y que las bendiciones que uno recibió allá, también eran para hacerlas llegar a todos. Eso fue lo que quise transmitir. Hubo gente que me agradeció por la bendición para sus hijos, por ejemplo. Yo simplemente quise bendecir mi casa, que es el club”, aseguró.

“Haber podido cumplir con el objetivo, fue una mezcla de honor por el significado del presente que llevaba, placer, emoción y, por sobre todo, gratitud. Es intentar devolver algo de todo lo que me dio el club. Estoy seguro que las cosas irán mejor ahora”, finalizó su relato quien hace unos años, no tenía idea de cuál sería el camino a tomar luego del secundario. Y tomó varios hasta llegar al indicado que lo llevó a conocer al Papa para traer un mensaje de esperanza.

 

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