Emotivo adiós a Papuchi Guastella

El último adios. Sus amigos lo honraron plantando un arbol en la cancha N1 y luego pasaron un video.

El último adios. Sus amigos lo honraron plantando un arbol en la cancha N1 y luego pasaron un video.

Fue una emotiva despedida. Aunque personas como Angel Guastella quedan para siempre, en el recuerdo y en los corazones de quienes lo conocieron y trataron.

El Maestro (así, con mayúsculas) Papuchi, como le llamaban, tuvo su homenaje en el Tucumán Lawn Tennis, con la presencia de muchos de los amigos que lo trataron, no solo del club del parque, sino también de los demás clubes tucumanos, y de otras provincias, entre ellos, varios de sus discípulos del club Pueyrredón, que Guastella fundó en 1953 (fue el socio número 3). En representación del club bonaerense estuvieron Ricardo «Yeti» Bellver, Jorge Wittman, Ricardo Girola, Marcelo Rubin y Leandro Carponi.

Durante el acto, realizado en la cabecera de entrada de la cancha central de Lawn Tennis, ubicado en el parque 9 de Julio, el ex entrenador de Los Pumas, radicado en Tucumán desde el año 2000, fue recordado con anécdotas por varios de sus amigos, y, como parte del homenaje, fue plantado un árbol que representará la presencia eterna de Papuchi, ese Angel que seguirá guiando a los «benjamines» desde el borde de la cancha.

Entre las personas que hablaron estuvieron el Fray Horacio Ibañez, Gregorio «Goyo» García Biagosch y Ezio Jogna Prat (de Lawn Tennis), Cacho Valdez (amigo de muchos años de Guastella), Ricardo Girola y Ricardo Bellver (por Pueyrredón).

«Angel no era un viejo, era un joven, con cara de viejo; que aún no pudiendo hablar siguió transmitiendo sus enseñanzas», dijo Fray Horacio, quien destacó, entre otras frases, las siguientes:

«Que se haya hecho acreedor de un apodo como Papuchi es algo significativo. Una persona que no se casó, que no tuvo hijos, sin embargo tuvo vínculos tan grandes que son igual, o quizás mayor. No tuvo hijos, pero tuvo en realidad un montón de hijos, que están aquí presentes».

«En estos momentos quisiera despedirlo a Papuchi de la mejor manera, sabiendo que se queda en nuestra casa, no esta aquí, sino que estará vivo en el corazón de todos nosotros».

«A las jóvenes generacioens les digo que acá hay un maestro, un maestro que tenía predilección por los jóvenes, porque habrá pensado que a los viejos ya no se nos puede enseñar porque tenemos la cabeza dura, pero apostaba a las jóvenes generaciones, porque él sabia que no se pueden hacer grandes cosas en la vida si uno no tiene un plan, no tiene un método, una paciencia, si no piensa o no le dedica el tiempo al cual se consagró Papuchi. Apostó para que algo sea grande, y lo pudo lograr. Ustedes están ante la presencia de un maestro, que seguirá vivo a través de sus discipulos».

fray«En la vida no se logran cosas sin el amor y la pasión que tuvo Papuchi. Su espíritu vive, que se traslade a ustedes para que tambien puedan hacer grandes cosas, pero para que sean buenas personas, antes que grandes jugadores», resaltó Fray Horacio Ibañez antes de dar sus últimas oraciones y bendecir el lugar.

Gregorio García Biagosch, ex presidente de la Subcomisión de Rugby de Lawn Tennis, y amigo de Papuchi, destacó muy emocionado: «Como recordar a quien había hecho en vida una de las mejores tertulias, porque si alguien recordaba y sabía recordar, era don Angel Guastella».

Goyo agregó: «Me preguntaba como ilustrar a alguien de una gran sabiduria como la que tenía. Qué palabra podría utilizar para quien con las palabras y a través de ellas se comunicó, enseñó y formó gente, solamente con la palabra. Entonces pensé que tal vez redordando algunas anécdotas, de este privilegiio que yo tuve entre 2003 y 2009 de tener una relación prácticamente diaria con él, de caminar esas dos horas que le gustaba caminar por el parque, de contarme con picardía que el yaguarete tenía esos colores de amarillo y azul bordado porque representaban a Boca, del cual era un fanatico seguidor; el churrasco bien cocido, sin sal, de postre le gustaba el helado, y muchos recuerdos y anécdotas que nos transmitió y nos regaló don Angel».

«Don Angel Guastella no tenía familia, pero fue un privilegiado en su vida. Conformó y dejó una gran familia, que a lo mejor no se conocen entre todos, pero si tenían el vínculo central de él. Muchas veces decimos que a la familia no se la elige, pero Don Angel tuvo el privilegio de elegir a su familia, con esa gran generosidad que tenía. Eligió transmitiendo, la eligió enseñando, porque fue un maestro de la vida. Por eso hoy, su familia estamos despidiendo, con los lazos eternos. Siempre cuando de rugby se hable se va a evocar a don Angel Guastella», añadió García Biagosch.

«Estamos hoy reunidos por don Angel Guastella, ese Angel que desde el cielo nos va a seguir guiando, nos va a serguir orientando, y como él decía, no hagamos paparruchadas en la vida. Es un Angel que no se perpetuirá en cada uno de nosotros. Es un Angel que, sin dudas, está descansando en paz y pensando en nosotros», concluyó un emocionado García Biagosch.

De Pueyrredón hablo a continuación Ricardo Girola, quien dejó las siguientes frases:

«Hoy es un día muy emotivo para los que lo conocimos a Papu. Yo tenía 7 años cuando me enseñó lo que era una pelota de rugby. Siempre lo voy a arecordar como una gran persona, siempre con la palabra justa tanto dentro como fuera de la cancha. Un maestro, y en lo personal un gran amigo».

«Quiero también agradecer a toda la gente de Lawn Tennis por haberlo cobijado en estos últimos 16 años de su vida, en los que pudo enseñar y transmitir tanto a los chicos como a los grandes tanta pasión por este deporte. Les agradezco de todo corazón lo que han hecho y el espacio que le han dado».

«Yo quisiera dejarle para que sea puesto en la vitrina del club, una corbata que me regaló Papu hace mucho años, del mundial 87. Esta corbata que la guardé con mucho cariño hoy se las dejo a ustedes».

«Por último, para vos Papu, amigo, deseo que estés donde estés, descanses en paz, Todos te vamos a extrañar mucho, Amigo mio».

Cacho Valdez, ex dirigente de Universitario y amigo de Papuchi durante más de 40 años, resaltó:

«A mi que me vuela demasiado la imaginación, haber conocido a este hombre fue un encanto. Un amigo de muchos años, un verdadero maestro. Este muchacho no hablaba mucho de él porque era una persona que hablaba más de los demás con esa facilidad que tenía para transmitir».

«Lo que hicieron estos muchachos de Lawn Tennis no lo hace nadie. Haber recibido estos últimos años a Papuchi, y darle su afecto, y permitirle hacer lo que más le gustaba, que era enseñar, le permitió vivir feliz con lo que más le gustaba hacer: enseñar»

«Conocí solo a su madre y a ningún otro familar. Pero aqui descubrió que esto de estar solo, este personaje de Papuchi encontró esta gran familia. Y él, sin dudas, ha dejado sus enseñanzas a todos estos chicos que han tenido la suerte de contar con él. Y de tener la presencia del Maestro. Si estos chicos aprenden del maestro no tengo duda de que van a salir buena gente».

Ezio Jogna Prat también le dedicó unas palabras:

«Los grandes maestros a los que les toca partir en realidad no nos dejan, sino que pasan a la inmortalidad. Dejan de ser personas visibles, y se convierten en seres invisibles para nuestros ojos, pero que lo podemos sentir vivo a través de nuestra memoria, y que lo podemos percibir en nuestros corazones, y eso es lo que pasó con don Agnel Guastella, que pasó a la inmortalidad, y que estará vivo en cada uno de nosotros, en cada uno de los que tuvimos la suerte de compartir horas con él. El siempre estará vivo en esta cancha y en cada una de las canchas de rugby por donde pasó, y en cada tercer tiempo. Estará vivo con sus recuerdos, en cada valor que nos supo transmitir con tanta sencillez».

«Hoy es un Angel. Quien como él, que siendo tal vez el más grande del rugby argentino, vino a nuestro club, vino a nuestra provincia, para ser un servidor, para trabajar con los más chicos, para enseñarnos, para estar con los jóvenes, vino a enseñarnos a los dirigentes. Porque trabajar con toda esa fuerza, con todo el ahínco que ponía en cada momento que le tocaba transmitir. Hemos tenido el orgullo de que él nos elija, que elija Tucumán para quedar como última morada, y mucho mas orgullo, que elija la cancha de Lawn Tennis».

«Hoy es un día triste, porque estamos depidiendolo y rindiéndole nuestro homenaje, que tal vez sea poco para todos lo que nos dio. El rugby de Lawn Tennis y de Tucumán nos deberíamos sentir orgullosos».

«Hoy le decimos adiós al más grande, a una leyenda de nuestro rugby, y así lo debemos recordar. Que su ejemplo sea la luz que ilumine nuestro camino, que falta mucho por andar. Hasta siempre, Amigo Mio».

buenos airesRicardo Bellver, otro de sus discípulos y amigos de Pueyrredón, destacó en su despedida las siguientes frases:

«Si bien este es el último adiós, sabemos que no es así, por que las personas como Angel no se mueren, siguen vivo en cada uno de nosotros. A Angel lo conocí cuando tenía 15 años en Pueyrredón. El tenía 30, no tenía hijos, vivía con la madre, era un maestro, y pensaba, o era Jesucristo o era Guastella. Era Guastella. Y yo, a pesar de toda la solemnidad que hay aquí, yo lo siento distinto, con alegría, yo vengo a celebrar la vida de Papuchi Guastella».

«Todos tuvimos algunos éxitos, algunos fracasos y dejamos algunas semillas,´pero no muchos vamos a hacer lo que hizo Papuchi, el amigo Guastella, de haber puesto la semilla no en cientos, sino en miles de personas; un tipo que se quiso superar siempre a sí mismo, que no dejó de luchar nunca, que vivió y murió con orgullo, de ser como era, un tipo exitoso en su vida, pero cuántos conocemos que se hayan dedicado tanto a esto. Esta persona fue recontra exitosa. Para Guastella su pasión era enseñar. Porque te enseñaba dentro de la cancha, y también fuera, hasta cuando se sentaba a tomar un café con uno. Y eso es lo que a mí me hace sentir hoy feliz de haberlo conocido, de haberlo sentido un amigo, a pesar del respeto que siemrpe le tuve».

«Un tipo que tenía humor. Un tipo que encontraba las palabras justas. Un tipo que si le preguntabas que tal juega el apertura de Lawn Tennis te decía: ‘y, juega muy bien, le falta aprender un poco para patear a la derecha’, y si le preguntabas que tal era el pilar de Pueyyredón te decia, ‘muy buen muchacho, muy buen muchacho’. Te mataba con eso».

«Otra vez me acuerdo que el club Los Matreros, del cual era socio honorario, se estaba jugando para zafgar del descenso, y le pidió a Papuchi, su colaboración y que los vaya a entrenar. Papuchi fue durante una semanas casi todos los dias, y tras la última práctica previa al partido el entrenador de Matreros le pregunta: ‘y Papu, que te parece, como nos ves, que te parece que hagamos estos dos dias hasta la hora del partido?’. y Papu le contesta: ‘recen, recen mucho’. Así era Papu», contó, ante las risas de los presentes.

«Con Papu se muere la esencia de lo que nació en nuestro club. Papu, buen viaje, te quiero y te admiro mcho», concluyó el «Yeti» Bellver.

Como cierre del homenaje, Fray Horacio rezó la oración del rugby, escrita por el sacerdote Esteban Uriburu, del SIC, y luego se plantó el arbol en la cancha 1de Lawn Tennis, como una manera de que siempre esté presente Papuchi Guastella.

Como dijeron varios. Papuchi se fue. Pero su recuerdo y sus enseñanzas quedarán para siempre.

Fuente: http://www.tercertiemponoa.com/nota/regionales/5422/emotivo-homenaje-papuchi-guastella.html