«El rugby no es combate, es lucha»

Angel Guastella, todo un emblema del rugby argentino, habló sobre lo que significa el rugby, de por qué eligió Tucumán y dejó una serie de ricos conceptos. Imperdible.

«No hablo tan bien como mis ilustres amigos. Yo soy un orador secundario, no académico», comenzó su alocusión en la noche de la presentación del II Encuentro Angel Guastella, organizado por el club Lawn Tennis.

«Alguien preguntó por qué elegí Tucumán. Debe ser por todas las cosas que le mandaban a decir ustedes, los entrenadores (Galindo-Castillo) a los muchachos de la tribuna a gritarme… ‘Papuchi, sos un amigo de Tucumán pero sos un porteño hijo de p..a… Cosas que pasan», rememoraba jocosamente Angel.

«No sé, no pensé que iba a estar en Tucumán colaborando con el desarrollo del rugby. Al principio, venía los fines de semana largos pero desde hace 5 años me quedo más tiempo aquí recibiendo el afecto de todos ustedes. Espcialmente la gente e Lawn Tennis que me invitó y que me siguen aguantando, como los entrenadores del club y como lo tendrán que hacer los entrenadores de rugby infantil. Ahí estoy colaborando… en realidad, me estoy diviertiendo», aseguró.

«Gracias a todos ustedes que me siguen aguantando. Es un placer enorme estar aquí pero es un honor recibir todo el afecto que me desmostraron mis amigos y ustedes con su presencia. Soy un producto, un fruto del ejemplo: de mis padres y de mi profesor de rugby, Jorge Gutiérrez. Estoy en el camino y Lawn Tennis me abrió paso», señaló.

«Yo aquí aprendí lo importante que son los encuentros. Donde se desdramatiza el resultado. No está el drama de ganar o perder sino tratar de jugar lo mejor posible para ganar, porque se juega para ganar. Se juega dentro de las reglas de juego. El rugby es un deporte agresivo, sin ninguna duda… pero no es violento. ¿Por qué? Porque hay que cumplir con las reglas de juego», señaló.

«A los chicos hay que tratarlos con respeto. No son enanos de 30 años. Ellos absorven lo que le damos nosotros. Nunca tuve posibilidad de charlar con Manolo y Cacho porque creo que aquí hay no solamente coraje, sino inteligencia y habilidad. Porque uno pone  un chico tucumano aquí y otro allí, en un espacio de 10 metros y se le dice que tiene que ir a hacer el try, no va a ir al bulto. Va a esquivar. Son jugadores inteligentes. Nosotros tenemos que tener cuidado con los más chicos. Desarrollar su creatividad para ponerlo en situaciones que ellos resuelvan. Aquí en Tucumán está la semilla, desde toda la vida. Jugaban y entrenaban macanudo, eran inteligentes para jugar. Con una manera distinta, un juego más corto pero con el coraje necesario y la inteligencia y habilidad, con la que hay que empezar de chico», advirtió.

«Hay un rugby amateur que está en los clubes y uno profesional organizado por la IRB. El rugby se expande por todo el mundo. Nosotros tenemos que expandirlo por Tucumán. El mapa de Tucumán me lo aprendí de memoria. Nosotros vamos a ir a los clubes. No ellos que vengan acá. Tucumán tiene que ser el crisol donde se desarrollen una mayor cantidad y calidad de jugadores y entrenadores. No sólo acá sino también en el NOA y los países vecinos, que quedan más cerca que Buenos Aires. Después, tendremos que extendernos al noreste y el sur de Brasil. Hay que querer hacerlo», dijo.

«El rugby no es combate o batalla mis queridos amigos. El combate y batalla es boxeo, donde el cuerpo es el blanco y el objetivo. El rugby es un deporte de lucha, donde el blanco es la pelota y el objetivo es marcar el try. Uno lucha, dentro de las reglas de juego, con el adversario para obtener la pelota, recuperarla y utilizarla. Siempre dentro de las reglas de juego. Hay que insistir con eso. Uno no es tonto por hacer eso. El rugby, tiene algo tremendo que es el tackle. Hecho bien, duele más que una trompada. Pero no nos va a lastimar. Es un elemento tremendo. Por eso muchos jugadores de otros deportes de alto nivel, no quieren jugarlo porque no están acostumbrados al contacto. Por eso hay que empezar de chico pero, cuidado, no me hagan un jardín maternal con chicos de 4 o 5 años. Esos tiene que quedarse con la mamá», bromeó con los presentes.

«Con el rugby nos podemos divertir enormemente. El rugby es un deporte educativo. Porque es un deporte viril que no tiene nada que ver con la sexualidad. La virilidad, su prefijo, vir, significa fortaleza y esto pasa por la seguridad. Y eso depende de nuestra responsabilidad. De cómo enseñamos a los chicos. Siempre dentro de la lealtad, el buen juego y la buena fe, nos vamos a seguir divirtiendo. Como hasta ahora», finalizó.