El romántico que nos permite seguir soñando

Lucas González Amorosino nos abrió la puerta para seguir jugando con vida en este Mundial. Es fanático de la música latina y estuvo a punto de seguir su carrera futbolística en Lanús pero por sus amigos eligió el rugby.

por horacio gambarte

«Creo que no me equivoqué» dijo hace poco en una nota que le hicieron al ser elegido como titular ante Rumania al hablar sobre su elección por el rugby. En ese partido, la descosió. Fue el artífice de la construcción del triunfo argentino con su capacidad para quebrar defensas y también con un try, el primero en un Mundial. Fue elegido como «Man of the Match» en esa oportunidad.

Sin embargo no fue suficiente para el entrenador Santiago Phelan como para dejarlo con la 15 en la espalda pero le dio la 21 porque creyó que había ganado un lugar en el banco de suplentes. Aunque a los tucumanos nos duela porque tuvo que salir Nicolás Sánchez.

El partido ante Escocia no fue bueno. Y Lucas lo reconoció. No dieron el salto de calidad que esperaban, que esperábamos todos. Es más, creo que jugamos mejor ante Inglaterra pero perdimos. Esta vez, nos tocó ganar.

Y fue por el atrevimiento de este joven integrante del plantel argentino que se permite, gracias a su personalidad, algunas bromas que hasta hoy nadie logró descubrir la autoría.

«La jugada por suerte salió bien. Sabía que tenía al 15 enfrente, que no tacklea mucho, pero después me fueron cerrando y por suerte terminó bien», dijo sobre la jugada del try.

Le gusta el fútbol. Es hincha de River y a los 16 estuvo a punto de fichar para Lanús, luego de jugar para Brown de Adrogué («a Ferro le hice mi mejor gol. Le pegué de zurda y la clavé en un ángulo», rememora) pero cambiar de colegio y la soledad de la carrera futbolística fueron razones suficientes para seguir ligado a un deporte que en ese momento sólo le daba la alegría de jugar con los amigos en Pucará. Hoy, todo el mundo habla de este zurdo que juega en el Montpellier de Francia y le gusta jugar de enganche cuando se prende en un picadito.

Si le gusta Arjona, Serrano o «la música pegocha» como lo definió au compañero de pieza, Horacio Agulla, qué importa. En la cancha demuestra que sus sueños son los mismos que los nuestros . Y yo quiero seguir soñando.