El regreso del Pirata

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Concentrado. Daniel Chanchín Contreras formando de hooker, con sus compañeros. 

Pasaron 70 días desde que Daniel Chanchín Contreras sufriera una lesión que pudo marginarlo del rugby. Con empeño, con tezón, entrenó fuerte y el domingo volvió a hacer lo que más le gusta.

Fue un shock. Para Daniel Contreras, para el club Corsarios, para los jugadores de Aguará Guazú y el rugby en general. El incidente tras un ruck (ver aquí ) mutiló una parte de su dedo meñique. Podía haber dejado del rugby. Pero no. Quiso regresar, volver a hacer lo que más le gusta y donde se siente feliz.

«¿No viste cómo estaba? Cada jugada que había cerca del entrenador le preguntaba si me había llamado. Y todos se reían. Hasta que me dijo «Entrá..» y ahí sí. Sentí el apoyo de todos mis compañeros, la familia, amigos, los rivales… Quería también tener la oportunidad del primer choque para tomar confianza» decía tras esos apenas 15 minutos que jugó pero que fueron el regreso a la felicidad.

«Yo iba al club y miraba los entrenamientos. Entrenaba a los juveniles. Nunca dejé de venir al club. Después, un día volví ya cambiado y mis compañeros me preguntaban si iba a volver a jugar y me alentaban. Eso fue muy bueno para mí», dijo sobre la forma en que comenzó a hacerse realidad la idea de volver a jugar.

«La verdad que, gracias a Dios, ya estoy bien. Sin secuelas. Bien curado», y cuenta cómo fue su recuperación. «A los cuatro días (de lo que le pasó) volví para la curación. El dolor de las gasas pegadas, la aguja, todo la verdad fue dolorosísimo. Pero después, con el correr del tiempo por suerte me fui acostumbrando, ya casi no dolía y entonces sí, veía con más claridad en volver. Primero tenía el dedo duro hasta que recuperé la movilidad. Y ahí sí comencé a pensar en positivo: en que todo va a salir bien, que el dedo va a quedar bien y que voy a poder volver»

«Para recuperar aire, salía a andar en bicicleta. Como estaba con licencia en el trabajo, tenía que ocupar mi tiempo en algo. El apoyo de su familia, fue fundamental» y señala a su mujer Teresa, quien lo conoció jugando; Carlos, que juega con él; Julieta, Valentina y Sabrina, que cumplió 2 años en un festejo anticipado de su vuelta. «Yo contaba en la fiesta de cumple de mi hija que iba a jugar un ratito nada más y se alegraban todos. Ellos saben que toda un vida jugué al rugby y lo que significa para mí»

Chanchin familia

«Papá, que vas a volver? Me preguntaba Julieta. Y yo le decía que sí. Y estuvieron todos a la par de la cancha. Y cuando entré….uffff», el aplauso cerrado de la gente que lo acompañó se escuchó en todo Pocitos.

La pregunta, es obligada. ¿Nadie llamó de Aguará Guazú para saber cómo estabas? ¿Qué necesitabas?

– En estos 70 días no. Con el presidente del club de Aguará una vez nos encontramos y nos saludamos, pero nada más. A mí me llamaron para que vuelva a declarar. Y volví a decir que era él quien me había mordido porque fuimos los dos únicos que estábamos en el piso. Me preguntaron si estaba seguro y les dije que sí. Sería incapaz de culpar a alguien de algo que no es. No volví a tener contacto con nadie más. Incluso cuando el club fue a jugar en Aguilares yo no viajé para evitar cualquier tipo de inconvenientes. No sé cómo se resolverá el tema pero yo ya dije lo que pasó. Ahora quiero seguir jugando.

 

 

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