Con Las Amazonas renace el rugby femenino en Lules

Después de las Huarmi, fueron el segundo equipo que surgió en Tucumán. Jugaron desde 2010 hasta fines de 2017. Hoy renuevan sus ilusiones con el grupo que se armó a la par del ex ingenio Mercedes.

Amazonas: feroces guerreras de la mitología griega, descendientes del dios Ares. Se cree que existieron en la península de Anatolia, en Asia Menor. 

No fue casualidad el nombre que eligió ese grupo de chicas que jugaban al hockey y se animaron a pasar de los palos en sus manos a la pelota ovalada en el San Isidro Club de Lules.

Era fines de 2010 y, casi jugando, como al azar, el nombre de Amazonas surgió fuerte, les gustó y se quedaron con él. Ese nombre marcaría el inicio del segundo equipo femenino de rugby de Tucumán que jugaría durante 7 temporadas en la Unión de Rugby de Tucumán. Incluso clasificó con Cardenales al Nacional de Clubes de 2013 donde las Huarmi fueron campeonas y las Amazonas, semifinalistas.

Pero a fines de 2017, por diferentes circunstancias que atravesó el grupo, muchas tuvieron que tomar la decisión más difícil de sus vidas: dejar el rugby. Otras se incorporaron a distintos equipos, como Agostina Campos Ruiz, que se calzó la camiseta Purpurada y ahora forma parte del seleccionado nacional o Agostina Bazán, que desde Liceo RC llegó al seleccionado tucumano. Pero Las Amazonas desaparecieron.

«Lo mejor de esos comienzos fue que se armó un hermoso grupo de amigas. No queríamos que se perdiera. Volvimos luego de un tiempo, nos rearmamos y queremos que se sumen chicas de 14 años para armar las juveniles y así tener mejores expectativas a futuro», le contó a Rugby Tucumano Ana Castillo, una de las fundadoras de las Amazonas que ahora volvió al club para reacomodar las piezas de un rompecabezas que se había desarmado hace un tiempo. Pero se tiene Fe. Esa que nunca la dejó.

«Mi marido fue quien comenzó con el rugby: Jorge Galian era jugador de la Primera del SIRC y fue él quien me llevó. Yo no sabía nada, no sabía qué era el rugby. Un día me pidió que lo acompañe y me quedé sola, sentada bajo los pinos del club. Yo tenía 20 años y con dos hijos chicos, Bautista y Pilar, me dedicaba a ellos. Pero comencé a ir más seguido al club, comenzamos a juntarnos con las chicas y surgió la idea de armar un equipo, el 11 octubre de 2010 y así arrancamos. Armamos Amazonas. Lo que ví y me cautivó del rugby fue el compañerismo, eso que no ves en otros deportes», recordó Ana.

Con las ganas y el ímpetu de la juventud, clasificaron a un Nacional pero eran solamente 7, sin suplentes, sin entrenador y las Huarmi le prestaron algunas jugadoras. Perdieron por un try y fue una gran decepción. Sintieron muchas impotencia. Entonces sumaron al staff a el profesor Germán Gómez, con el que llegaron a semifinales del Nacional en 2013. La Plata impidió que lleguen a una final con las Huarmi.

«Siempre digo que esos eran los momentos que éramos felices y no nos dábamos cuenta«, recuerda con nostalgia Ana. Es que tiempo después, luego de casarse, sufrió uno de los golpes más grandes de su vida: falleció su marido y poco a poco, fue alejándose del rugby. Cayó en depresión. Pero ahí estaban sus hermanas del rugby que la sostuvieron y, poco a poco, salir de ese momento. Tuvo que salir a trabajar e hizo de todo. Hasta tuvo que aprender a manejar el cuchillo cuando, como encargada de una carnicería, un día faltó el carnicero.

En 2016 comenzaron los indicios que las cosas no estaban bien. Algunas chicas comenzaron a abandonar el rugby por el estudio, por sus trabajos y en 2017, el equipo se desarmó.

«Una gran noticia! Son pioneras y merecen tener su lugar dentro del rugby por mujeres en Tucumán. Para muchas que se dispersaron, es volver a sus raíces. Es una alegría enorme para mí que vuelvan.».

(Rita Cazorla, capitana de Huarmi Cardenales)

«Nunca dejamos de vernos con las chicas. Siempre nos juntamos y una de esas veces que estuvimos en casa, saqué las fotos y les propuse que volviéramos. Fue el año pasado. Y varias dijeron que sí. Hablé con la dirigencia del club que, sin dudar, nos abrieron de nuevo las puertas y la sensación fue única, maravillosa. Fue volver a nacer«, se entusiasmó.

Justamente hace dos meses, Daiana Espeche fue mamá. Estaba en esa reunión donde surgió la propuesta de volver a armar Amazonas. «Era lo que anhelaba. Reencontrarme y compartir de nuevo con mis compañeras. Me motivó volver ese sentido de pertenencia, la pasión que siento y las ganas de compartir con mis hermanas una cancha», dijo la reciente mamá.

«Fue una de las mejores propuestas de este año. Teníamos muchas esperanzas de volver a armar el equipo. Cuando el grupo se disolvió, nos marcó mucho. Algunas siguieron en el rugby con otro club pero sé que fue difícil para ellas que, aunque dieron lo mejor, una siempre va a extrañar donde inició todo. Llegó en un gran momento. No era justo que no pudiéramos rearmar Amazonas», contó Agustina Bazán.

Las Amazonas entrenan los lunes, miércoles y viernes a las 21. Los sábados, a las 18,30 en el club San Isidro.

Dicen que esas guerreras mitológicas llamadas Amazonas realmente existieron. Que no fueron una ilusión.

Ahora en Lules, un grupo de luchadoras están dispuestas a reinvindicar ese nombre para jugar al deporte que les despertó pasión.

Ellas se enfrentaron a las adversidades de la vida cotidiana. Tienen mucho para dar. Esta es su oportunidad.

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