Cómo se preparan los clubes tucumanos para reactivar a los jugadores

La mayoría de los clubes, con realidades diferentes, empezaron a cumplir con el protocolo enviado por la Unión de Rugby de Tucumán. «Volver a la vida», coinciden.

No hay nada más triste que ver las instalaciones vacías y las canchas sin jugadores. Es la realidad que nos toca desde que el COVID-19 se instaló en el mundo y paró toda actividad en las diferentes disciplinas.

Los directivos y responsables de los clubes tucumanos ya pusieron manos a la obra con los protocolos enviados por la Unión de Rugby de Tucumán para recibir con ansiedad y alegría a los socios y de esta forma comenzar las actividades físicas autorizadas por el Comite Operativo de Emergencia de la provincia.

Volver a la vida

Todos los dirigentes coinciden en que es un paso importante para que el club «vuelva a la vida». Si bien es cierto cada uno con realidades diferentes, pero todos ateniéndose a los controles sanitarios e higiénicos.

Lince RC es uno de ellos. El presidente de la institución, Jorge Juárez Chico, nos dijo que «hace mucho que lo tenemos cerrado al club y está en perfectas condiciones. Estamos preparados, terminando de cubrir los últimos puntos que nos indica el protocolo. Si Dios quiere, a mediados de la semana que viene, abriríamos el club para que los chicos vuelvan a hacer la actividad física. Cada división tendrá dos horas semanales y solamente el plantel superior entrenará físicamente el día sabado, en la franja horaria comprendida desde las 9 de la mañana hasta las 19. Todos los controles están previstos y el responsable ante la URT es Javier Jasín, integrante de la CD y padre de uno de los chicos en Juveniles. Durante todos estos meses trabajamos mucho la directiva, los responsables, para mantener al club en perfectas condiciones para cuando los chicos y la familia vuelva al club».

Cardenales RC fue un pasito más allá. Martín Bellomío, su presidente, con contó que «el club ya está habilitado con todas las medidas del protocolo vigentes. Estamos midiendo la temperatura a la gente que ingresa con termómetro laser, los hacemos caminar por una alfombra sanitizante y se les hace firmar una especie de declaración jurada que no tuvieron contacto con personas infectadas ni que tuvieron síntomas respecto al COVID-19. Esta semana trabajamos con el hockey y el rugby arrancará la semana próxima, falta coordinar un cronograma con el hockey. Los socios pueden ir a caminar, correr o usar el gimnasio, sólo con turnos y capacidad limitada de 15 personas, que además tiene las medidas de higiene y seguridad correspondiente. Por suerte estamos bastante organizados».

Todo parece estar perfecto pero Bellomío tiene un reclamo que hacer: «no sé por qué no nos autorizan la cantina. Me parece un despropósito porque toda la gente que ingresa lo hace en un entorno controlado, ya que sólo tiene permitido estar una hora y se retira. Y el que puede usarla, es el acompañante de quien va a realizar la actividad física y podría llegar a sentarse a consumir algo. El control me parece mucho más seguro que el de cualquier bar del centro o el parque», señaló.

Natación comenzó el martes pasado con las actividades del rugby y el hockey cumpliendo con todos los protocolos. «Tenemos en la entrada personal del club controlando la temperatura con la pistola laser y un estricto control de quien ingresa al club, para que se respeten los 45 minutos que tienen para entrenar y no se superpongan los 4 turnos que tenemos para que entrenen los jugadores, no se utilizan los vestuario ni la pelota y se trabaja sólo lo físico. Se colocaron carteles en todo el club para recordar los protocolos y Pablo Bascary es responsable de pasar la vuelta a la actividad en la Unión» nos cometó Juan Luis Aráoz quien señaló además que «en todo el tiempo que estuvo el club cerrado, los empleados realizaron tareas de mantenimiento y prevención, desinfectando las instalaciones, preparándonos para este regreso».

(Foto gentileza Scrum 5)

Guillermo Frontini, presidente de la CD de Rugby del Jockey Club de Tucumán compartió la que significó poder abrir las puertas del club nuevamente a los socios. «Primero, se pudo volver a las actividades físicas al aire libre, bajo estricto protocolo presentado por cuatro clubes deportivos en el Municipio de Yerba Buena, y aprobado por las autoridades provinciales, y luego, con el protocolo aprobado a través de la URT, en el que estamos todos los clubes encarando esta etapa de actividades. En nuestro caso, participan en forma directa los responsables deportivos de los jugadores y socios de 15 y mayores de 15 años, quienes cumplen estrictamente las pautas, resguardando el distanciamiento, higiene y todas las medidas de bioseguridad que corresponden. Los dirigentes también nos organizamos para acompañar en distintos momentos del día y verificar el cumplimiento de los protocolos. Es un trabajo en equipo, tomado con el compromiso y responsabilidad que a cada uno le corresponde desde su lugar. Pudimos organizar un sistema de turnos para que cada grupo que ingrese al Club lo haga para realizar la práctica sin contacto con el grupo que ya terminó y se retiró. Y realmente nos sentimos reconfortados que los chicos juveniles y mayores hayan podido ver en las condiciones que encontraron el club, ya que durante el periodo que no hubo actividad se siguió con los trabajos de mantenimiento de las instalaciones y canchas, gracias al esfuerzo de los socios que pudieron con gran sacrificio siguieron aportando las cuotas. En los próximos días estaremos también implementando la apertura del gimnasio, bajo su protocolo específico. Esperemos que todos estos avances logrados hasta ahora se puedan mantener, y que las condiciones lo vayan permitiendo para volver pronto a la normalidad y disfrutar a pleno de nuestros clubes».

El ascenso, otra realidad

El presidente de Corsarios, Eduardo Romano, señaló que la institución está viviendo una situación particular, ya que se encuentra en plena mudanza de Los Pocitos al barrio Lomas de Tafí. «Estamos exigiendo que todo jugador tenga las autorizaciones necesarias para regresar a la actividad. Estamos con un plan de trabajo y reo que regresaremos a los entrenamientos la semana próxima. Justo estamos en un proceso de mudanza, trabajando duro en la construcción de los baños, quincho, instalaciones de agua, luz… Un trabajo durísimo y vamos a hacer este sábado un locro para solventar todos los gastos».

En la misma situación está Bajo Hondo, que si bien no está en mudanza, trata de recuperarse del vandalismo que sufrió el año pasado. «En tres meses tuvimos 15 robos» nos contó el presidente del club del Parque Guillemina, Enrique Loydi. «Desde las pesas del gimnasio hasta bolsas de cal que teníamos para realizar los trabajos de infraestructura. Tenemos que hacer frente un gasto fijo de 50 a 60 mil pesos mensuales y la cuota mensual de los socios tuvo un cumplimiento del 20%, entendible por la situación que estamos pasando. Creo que es bueno el regreso, estamos contentos, de a poco las divisiones de M15 y M18 están volviendo a la actividad y tenemos la aplicación de los controles de rigor. Se les toma la temperatura a los chicos con un termómetro digital (el láser cuesta cerca de 8 mil pesos), tenemos las canchas habilitadas, se desinfecta cuando se utilizan los sanitarios, no se usan los vestuarios y esperamos regresar con el plantel superior la semana próxima. Es difícil, ya que el regreso a la actividad me cuentan los chicos que es como si no hubieran hecho pre temporada. Pero estamos bien y esperamos que vaya todo mejor».

En el sur, Aguará Guazú comenzó también a cumplir los protocolos sanitarios. «Esta semana comenzaron a reunirse los staff del plantel femenino, del plantel superior y juveniles. La semana que viene comenzaremos con los entrenamientos de los planteles superiores y aún falta definir cómo haremos con los juveniles. Tenemos en claro los lineamientos que nos enviaron desde la URT: entrenamientos por turnos, 15 minutos para desinfección, distancia entre jugadores y enviar cada dos semanas el reporte a la Unión que está a cargo del Lic. Jorge Palacios, que es el referente. Es muy lindo que vuelva la gente al club porque le da vida», dijo Sebastián Avila del club de Aguilares.

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