Chicho Núñez: «Me hubiera gustado despedirme jugando en la cancha de Cardenales»

El full back Purpurado tomó la decisión de dejar de jugar en Primera para aportar desde otro lugar. «Esta siempre será mi casa», aseguró.

Se acerca medio tímido y con el bolso sobre el hombro. Rugby Tucumano se comunicó en medio de la semana para pautar la nota una vez que finalizara el partido entre Cardenales y Universitario de Salta por la final de la Liguilla Súper 10 que, finalmente, no se jugó ni se jugará (NdR: se declararon campeones a los dos).

Eso lo puso triste. O no tanto. «Es que tengo sensaciones encontradas. Esta cancha, este club, significó mucho en mi vida», comenzó diciendo el hincha fanático de San Martín. En broma, lanzó un «se podría decir que los salteños me cagaron el retiro… ja ja ja!!» (volcó un camión de combustible en la ruta y por eso Uni de Salta no llegó a Tucumán el sábado pasado para jugar con Cardenales).

«Fue una semana de entrenamiento normal, aunque triste al saber que como jugador era la última. No dejaré de venir al club porque aportaré desde otro lado», explicó.

«Tenía 13 años cuando llegué al club. Me trajo Benjamín Ponce y jugaba en una división más chica. Después jugué con Andrés Odstrcil, quien es uno de mis mejores amigos, el que me impulsó a volver tras dejar un año. Desde los 16 que estoy en el club y no dejé de venir nunca», señaló quien estuvo 20 años transitando por la Silvano Bores al 400.

«Tengo millones de imágenes cuando me nombras Cardenales… mis amigos…». La emoción lo embarga y lo arrincona junto a los recuerdos. Difícil salir de esa situación. Más fácil para él es con una pelota y varios rivales tirándosele encima en sus propias 25 yardas. Pero se repone rápido. «Siempre fui alguien que dio todo y que nunca quiso llevarse mal con nadie. Creo que lo logré. Por eso me hubiera gustado despedirme en esta cancha, con la Purpurada, mis amigos, disfrutando jugar al rugby. Si me preguntás por un momento de felicidad, es cuando salimos campeones en el 2013 que es el sueño de todos acá. Ese grupo era tremendo. Del más chico al más grande», destacó.

«El rugby es todo. Me abrió puertas en todos lados. Tuve la oportunidad de jugar afuera y no fui a Europa por una cuestión de ciudadanía. Pero sí fui a Brasil, salí campeón y goleador del torneo, lo que fue una gran experiencia. Pero nunca dejé de pensar en Cardenales porque soy lo que soy gracias al club y sé lo que le dí. Un partido más no va a reflejar todo lo que pasó, pero hubiera sido lindo, sin duda», dijo.

«Hoy es el momento de devolverle al club desde otro lado. Como entrenador o lo que sea. Esta es mi casa. Si me necesitan de nuevo como jugador, lo haré, aunque no es la idea porque hay muchos chicos que vienen de abajo. Hay material para trabajar aunque me encantaría que fueran más. Este año fue para eso. Para transmitir lo que uno aprendió desde adentro de la cancha», sintetizó sobre su regreso al plantel de Primera.

«Tenemos que volver a ser el Cardenales de antes, que todos sabían que venir acá era una parada dura. Venimos de un par de años mal, aprendimos de los errores y el desafío que tenemos para adelante es saber que no la tenemos fácil porque no somos un Tucumán Rugby, un Tarcos, que siempre la peleamos de abajo. Pero este club chico demostró ser un ladrillo, no una piedra en el zapato de los demás. Si seguimos trabajando como hasta ahora, volveremos a ser el Cadrenales que a nivel nacional nos respestaban en todos lados», aseguró.

Pero no lo apena su retiro porque sabe que va a poder disfrutar de otras cosas, como la relación con su novia Luciana Ferreyra (lleva 3 años y 7 meses de relación) quien lo bancó muchas veces porque tenía que ir a jugar como también su familia.

«Lo bueno es que voy a poder ver los partidos de San Martín… somos una máquina. Somos el Manchester de Ciudadela… ja ja ja» se ríe Chicho y disfruta su momento, como ese chico que venía de la escuela para disfrutar con sus amigos de jugar en su club como si fuera el patio de su casa.

Fotos: Riccie Ponce – Sergio Kempa – Face de Chicho

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